Para muchos el ADSL es algo relacionado con Internet y telecomunicaciones, y no les falta razón.
Hoy os contaré (a l@s que aún no lo sepáis), con una visión menos drástica que la de Vicent Marco en el artículo
"Has fet alguna volta un ADSL* valencià?"
https://valenciaplaza.com/has-fet-alguna-volta-un-adsl-valencia
de - Cultur Plaza (valenciaplaza.com), lo que supone "lo del ADSL"
Para l@s que tengáis pereza de seguir leyendo, os lo resumo. El ADSL es el Networking valencià.
Para quien quiera empaparse de antropología, pónganse cómod@s y disfruten del viaje.
Después del boom que en las últimas semanas ha tenido el texto de @pacoalanaranja respecto a las normas para comer paella y siendo su altavoz el programa "Nadie sabe nada" de Andreu Buenafuente y Berto Romero, seguido del decálogo sobre como almorzar y no hacer el ridículo (del mismo autor), aprovecho esta ola para contaros "lo del ADSL". Pero claro, igual que en otras especialidades, lo del almuerzo se puede llevar a otro nivel. El buen tiempo es el aliado perfecto para dar rienda suelta a una intensa y larga jornada festiva.
Nos gusta acortar palabras y utilizar -más bien adaptar- acrónimos, o darle significado nuevo a palabras existentes que convertimos en acrónimos (STOP=Si Tens Ous Passa, por ejemplo), y sí, la cuestión de género de nuevo queda encima de la mesa una vez más por resolver. Para cualquier aspecto de la vida el lenguaje juega un papel crucial, y ¿hay algo más crucial en la vida de un valenciano que el Almuerzo/ Esmorzar (o Asmorzar tal y como se pronuncia en las comunidades valencianoparlantes)? Sinceramente, creo que no….y aquí es donde conectan lenguaje, almuerzo (como génesis de todo esto), y ADSL. A cada una de las letras hay que darle un significado potente y completo, y al conjunto de las mismas, potencia.
Así pues,
A – de Asmorzar (por esmorzar / almorzar) Ya lo conocéis, gran bocata, jarra de cerveza…(arrancaora, gasto o ensalada mediante)
D – Dinar (por comer) será tarde, preferentemente paella o “torrà”, con todo lo que ello conlleva.
S – Sopar (por cenar) Por si nos hemos quedado con hambre.
L – “Lo que vinga” - o la variant simatera "lo que faça falta" (el día ya está echado a perder, así que a estas alturas de la noche solo nos queda “abrazar el cambio” y adaptarnos a cualquier situación que nos encontremos, muy probablemente à Sálvese quien pueda!
Es decir, que un día, premeditado o "pensat i fet" (preferentemente sábado, o el dia de les festes del poble) a sabiendas - muy importante - de que el día siguiente sea festivo, nos dedicamos a comer en primera convocatoria a la hora del almuerzo (almuerzo valenciano, hora valenciana), no sin antes haber tomado alguna cerveza fresquita para que els cacaus no caigan a plomo en el estómago. La ensalada y/o la salmorra como preliminares, los primeros preliminares del día, a ese monumento al slow-food que supone el bocadillo del almuerzo a media mañana, nunca después del mediodía técnico, las 12. Si el día estaba planeado de antemano, habrá un vacío temporal que puede propiciar la fuga de aquellos a quien el sueño post-almuerzo les convenza más que seguir, y haya que llamar al restaurante para ajustar el número de comensales de la reserva. Pero los buenos ADSL son aquellos que, en analogía a la conexión de Internet, no se cortan. Si te levantas de la mesa y alguien dice "mone a la caseta i fem una paella! ", por lo que más quieras, no digas que no. Habrá que "comprar l'arreglo" o cada cual llevará de su casa lo que tenga para entre todos hacerlo posible (el Networking del que hablaba antes). Y aquí es donde hay que combatir el calor y jugamos de nuevo la carta del slow-food, de disfrutar el momento. Pero además "retrucamos" con cartas de tradición y llenaremos el porró para beber y compartir como buen equipo.
¿Que a qué hora se come? ¿No te acabo de decir lo de slow-food? Lento, despacio, sin prisa... No importa si son las 3, las 4 o las 5 de la tarde, hay que respetar los tiempos, y en estos tiempos hay que dejarse llevar por los que saben.
Una vez dada cuenta de las raciones de paella, café y algún "combinado", habrá que ir pensando en la cena, por si alguien se ha quedado con hambre. (A estas alturas es importante saber equilibrar comida y bebida, porque si te pasas, te lo pierdes).
Este momento es quizá el más estresante del día, puesto que todo el arsenal casero del equipo (ingredientes, viandas y energía), se ha invertido en la comida y aquí es donde se determina si vamos a ser capaces de coronar el tercero de los cuatro ochomiles o todo nuestro esfuerzo habrá sido en vano.
Llamamos al bar de la plaza, pero com són festes, no tienen sitio. Al casino, más de lo mismo... Cunde el desánimo... Pero de repente alguien cae en que su cuñada tiene un amigo que acaba de abrir un bar en la parte alta del pueblo y decide probar suerte... Bingo! Tenemos mesa en quince minutos, ¡hay que ir a ducharse y nos vemos allí, que con esta peste a barraqueta no nos dejarán entrar!
Pim, pam, i un altra volta en taula! Tot és alegria. Encima está bueno y mejor de precio que en los otros sitios. Pasamos a los digestivos y en breve empieza la verbena en la plaza, así que para hacer tiempo tomaremos algo más intenso y una vez en el terreno de juego, ya veremos.
Y aquí es donde se libra la última batalla, si la calidad de la orquesta es lo suficientemente buena, lo cantaremos y nos desgañitaremos hasta quedarnos sin voz, y si no, buscaremos refugio en las trincheras junto a los cubitos de hielo.
Una vez terminada la verbena es posible que haya algún espectáculo pirotécnico como la cordà, que evidentemente también debemos presenciar y disfrutar.
Una vez finalizado todo, la estampa de la victoria será que todos los miembros del grupo vayan descamisados, unidos, con cada uno de sus brazos apoyados en los hombros de los compañeros a derecha e izquierda en una retirada silenciosa pero con tintes de triunfal y escribir así una nueva página en la historia del ADSL a la la valenciana y poder contarla a aquellos caídos en la batalla o a quienes no pudieron unirse. Porque el pensat i fet es así.
Así que en un fin de semana aleatorio, normalmente estival, durante casi 24 horas, l@s valencian@s nos dedicamos a comer, a beber y a disfrutar de la vida y de nuestro sol, dejando las preocupaciones de lado.
