Tenía esta entrada medio preparada, reposando, pero el otro día fui a comer con unos compañeros y hablando del nombre de un postre vi claro que era el empujón que necesitaba para hacer público este texto.
Muchas veces hablamos sin prestar demasiada atención al
origen de las palabras que pronunciamos, y entre eso y que me gusta agrupar
(así, en general, agrupar, pero en concreto palabras), pensé que era buen
momento para organizar gentilicios que no sólo son gentilicios, sino que además
han derivado en sustantivos que han dado nombre a algo (obviaré los que hacen
referencia a contenido sexual).
Creo que se entenderá mejor lo que quiero decir con ejemplos.
Intentaré dividirlo en tres grupos: “Comida/pastelería”, “herramientas/utensilios”
y “ropa” (incluso algunas palabras tienen el honor de aparecer en más de una
categoría).
Si nos referimos a la Comida:
tengo que empezar sí
o sí por las “Valencianas”, que son un bollo rectangular cubierto
de azúcar (parecido a las magdalenas, aunque no igual) ideal para
"sucar" (mojar) en la leche. El origen…en principio porque se empezaron
a cocinar aquí, tomaron fama, y de ahí el nombre (pero es algo que tengo que
investigar y profundizar. Me surgen las dudas de si fue antes la valenciana o
la magdalena, de si fueron los “forasteros” quienes dieron el nombre al dulce,
o fueron los oriundos quienes lo propusieron. Sea como fuere, parece que a los
valencianos no nos disgusta y -hasta la fecha- no es algo en lo que nos encendamos
debatiendo.
También aparece aquí la “Mallorquina”, que en muchos
pueblos valencianos es como se denomina a la sobrasada, quizá porque la manera
de prepararla era particular y el resultado excelente.
“Filipino” esta palabra es la que discutíamos
en la comida. Es una galleta recubierta de chocolate con un agujero en el
medio. Como un donut, pero más pequeño y más duro. Aquí sí que estoy totalmente
perdido y tendríamos que preguntar a la marca en cuestión que qué pasaba por la
cabeza de la persona que decidió llamarlos así. (Creo que porque se parecen a
un “rosquillo” que hacen en Filipinas)
Milanesa : sobre todo conocida entre la
comunidad argentina. Hace referencia a carne empanada con jamón, queso, tomate principalmente.
(Que me perdonen y corrijan mis amigos argentinos)
Napolitana : otro dulce, digamos que es un
librito de hojaldre relleno (bien de chocolate, como yo lo prefiero, o bien
relleno de jamón York y queso). Creo que si alguna vez estuviera embarazado, mi
antojo todos los días sería una napolitana de chocolate…o diez.
Pamplonés: Chorizo particular, menos fuerte,
típico de Pamplona.
Francesa: "me voy a hacer una
francesa", otra vez podríamos estar hablando de comida (tortilla francesa)
o de otra cosa si decimos "me voy a hacer una francesa", omitiendo la
palabra que le precedería "manicura", para referirse a un modo
particular de pintarse las uñas. (no tengo muy claro en qué categoría meter la “manicura”…)
Si nos referimos a prendas de Ropa:
El primer lugar lo ocupan las “Menorquinas”:
sandalias unisex que cubre con piel gran parte del empeine y tienen una tira de
piel en la parte posterior. Creo que también las llaman “Abarcas”, y como en
todo, seguro que llamarlas menorquinas no es del agrado de todo el mundo.
Los “chinos” son unos pantalones que ni son de traje, ni son vaqueros. Ni en lo que a diseño se refiere ni tampoco en cuanto al tejido. Un “arreglado pero informal” de toda la vida, o “casual” para los más modernos.
El último grupo es de las Herramientas o utensilios
La “Mallorquina” (que es la primera palabra que aparece
en nuestras dos categorías) es un gran invento, sobre todo para zonas
calurosas, ya que es un tipo de ventana con lamas que oscilan para dejar pasar
más o menos luz y aire. También se utiliza como puerta, a modo de persiana,
dejando abierta la puerta principal y permitiendo, con las lamas algo abiertas,
la circulación de aire hacia el interior de la casa.
Repite también el gentilicio “chino” en esta
categoría, en este caso con dos acepciones. La primera, como pasapuré
(utensilio de cocina) y la segunda, los marcas cónicas bajitos y con colores
chillones que se utilizan principalmente en entrenamientos de fútbol, quizá se
llamen así porque recuerden la forma del típico sombrero asiático.
Y para cerrar, tenemos la “catalana”: en realidad es la paleta catalana, utensilio para alisar superficies, de cemento por ejemplo.
Como categoría extra, y fuera de concurso, también pensé en movimientos en el deporte, y ¿cómo no? debemos referirnos a la “Chilena”, que es un movimiento en fútbol donde se remata de espaldas a la portería, saltando y elevando la pierna rematadora por encima de la altura de la cabeza. Normalmente termina con un gran costalazo (a no ser que domines el elemento).
Seguro, seguro, seguro, que hay muchísimos más gentilicios y
nacionalidades que en español utilizamos para referirnos a algo que no tenga
que ver con la pertenencia a un lugar, sino a un objeto, un alimento…
Me dejo para otra entrada las sevillanas, las lionesas, las turcas…y cualquier otro gentilicio/nacionalidad sustantivizado que pueda documentar, lo que no me dejaré es la reflexión de que hoy en día sería muy difícil que un gentilicio adquiriera en castellano, de repente, entidad de sustantivo con un significado propio, tal y como hemos visto en los ejemplos que he compartido. No entra en mi cabeza entrar en una pastelería y pedir medio quilo de “bilbilitanas” o tener que utilizar la “madrileña” para trazar una línea recta en una obra…
Me queda la duda de si alguien ha caído en la igualdad de
género, la paridad, etc, porque sinceramente, me ofende un poco que haya un dulce
que se llame “valenciana” y no se le pueda llamar “valenciano”. En paralelo
también me gustaría ver la reacción de más de uno (y de una) a la frase “Las
valencianas son muy dulces y se deshacen en mi boca” lanzada fuera de contexto.
No digo que me parezca mal la paridad y la igualdad, digo que estos “flecos gentilícicos”
se han escapado de muchos círculos.