Ahora que los días son largos, la temperatura sube y la época estival invita a contemplar el mar y buscar la brisa cerca de la orilla, a propósito de estas prácticas tan sencillas y baratas me da por reflexionar acerca del papel integrador del mar Mediterráneo.
Mi escaso conocimiento del mundo me impide afirmar rotundamente lo que voy a relatar, pero desafiando a la incultura diré que no existe nada comparable a la pasión que l@s mediterráne@s sentimos por el mar que nos baña, inspira y acompaña. Quizá el Caribe sea el único ejemplo equiparable en términos de una manera peculiar de entender la vida, más asociada a un entorno geográfico que no a unos límites fronterizos políticos, con más vinculación a los elementos físicos naturales que a los imaginarios.
Aunque los griegos lo denominaban Mesogeios (entre tierras), Mare Nostrum (mar nuestro) fue el nombre que los romanos dieron al Mediterráneo y que más ha perdurado. Sinceramente me recuerda al principio de la oración del "Padre nuestro" y me imagino que es a quien se encomiendan en una oración más bien pagana aquell@s que se embarcan - en ausencia de un verbo más preciso -, sin más opciones en su lugar de nacimiento, en cualquier trozo de madera o plástico con la esperanza de poder llegar a buen puerto en una huída desesperada.
También le atribuyeron deidades, Poseidón para los griegos o Neptuno para los romanos, que aunque no exclusivamente del Mediterráneo, sí que era esta la masa de agua salada que contemplaban y por extensión podríamos decir que también el mar que dio origen a los dioses del mismo. Es curioso que sea Neptuno la fuente donde el Atlético de Madrid celebra sus triunfos, ya que a priori no tienen mucho que ver con el mar.
Mare Nostrum refleja a la perfección el sentir de quien nace cerca del mar que fue testigo del nacimiento de la civilización moderna, desde Egipto a Roma pasando por Grecia y tantos otros pueblos. Es prácticamente seguro que cuando le has preguntado a alguien de aquí que ha tenido que irse a vivir al interior o al extranjero qué es lo que más echa de menos, aparte de la familia y amig@s te habrá dicho "el mar, saber que el mar está ahí, aunque no lo vea" . Puedo dar fe de que es así. No pueden decir eso l@s nacid@s en Valladolid, Soria, Toledo o Trujillo.
Se cambió después el nombre a Mediterráneo - que está en medio de tierra - que a mí me parece un nombre menos sentimental pero con más fuerza. Se utiliza en nuestros días para dar nombre a restaurantes, avenidas, periódicos, se utiliza en campañas publicitarias, incluso a festivales de música ... y tiene su gancho, cualquier concepto que lleve asociado el adjetivo mediterráneo/a es susceptible de éxito (sabor, placer, cultura, ambiente, espíritu, entorno...).
Me gusta también que Mediterráneo pueda ser sustantivo y adjetivo sin cambiar su pronunciación, solo perceptible su diferencia cuando se escribe con mayúscula o minúscula.
Se nos burlan los del Cantábrico porque dicen que aquí no hay olas, que el agua está caliente, que la marea no sube ni baja... pero lo que no saben es que este mar es tranquilo, que tiene vocación de concordia y que sus aguas calmadas y cálidas son las que invitan a sentarse en la arena hasta bien entrada la noche para compartir historias, bebida o silencio. Lo que desconocen es que da nombre a un clima y a un carácter y que la cocina es, seguramente, el segundo punto de unión de los distintos pueblos de esta cuenca; no en vano se recomienda seguir la dieta...mediterránea.
Son las gentes de los costeros pueblos blancos y de callejuelas estrechas - para generar sombra y poder mitigar el calor - quienes se sientan a la puerta de sus casas "a poqueta nit" en verano, silla de enea o mecedora mediante, quienes continúan manteniendo esa identidad cultural común mediterránea, queriendo conocer y celebrar cualquier asunto celebrable.
Tuvo Dalí presente este mar, por supuesto bajo su particular estilo, en su pintura - no podría ser de otra manera debido a su vinculación con Cadaqués-, en las obras
Dalí levantando la piel del mar Mediterraneo para mostrar a Gala el nacimiento de Venus
y
Y también lo pintó Sorolla, lo reflejó tal cual, con esa luz inconfundible en las siguientes obras
O Niña en la playa, vendido por 1,7 millones de euros en 2010.
Se me queda en el tintero, por no demorar la publicación de este artículo, hacer una recopilación de libros (poesía o prosa) en los que el Mare Nostrum sea protagonista, hilo conductor o parte relevante de ellos. Quien sabe si yo mismo podría escribir una novela con el Mediterráneo como protagonista o principal escenario.
Sin querer ofender a nadie, pienso que es mediterráneo aquello que está cerca del mar Mediterráneo, no sabría decir una distancia exacta, pero igual más allá de 90 o 100 km de la costa ya deja de serlo, ya hay más chimeneas que botijos en las casas y el carácter se vuelve más castellano, al menos en España. No son mediterráneos para mí Madrid o París, por citar a dos grandes urbes.
En el cine la película "Mediterráneo", ganadora de un Óscar en 1991, en la que unos soldados de la Segunda Guerra mundial llegan a una isla griega, se convirtió también en un clásico.
Lucía y el sexo es otro ejemplo de cómo nuestro mar acapara, directa o indirectamente, protagonismo de nuevo en la gran pantalla.
Y no olvidemos que, aunque con menos repercusión que otros festivales, en Valencia existe La Mostra de València-Cinema del Mediterrani.
En el deporte existen también los juegos del Mediterráneo, unos juegos olímpicos reservados a los países que baña el Mare Nostrum.
Y si de música (o canciones) hablamos, la lista no es corta y los adjetivos e historias asociadas a nuestro mar son infinitos. Dejaré tres muestras abajo para quien quiera escucharlas.
Hace nada menos que 50 años Serrat ya cantó "¿Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo"?
Los Rebeldes entonaron ese "tierra de pasión, eterno verano al sol" que sonaba en los 80 y 90 en cualquier garito de la costa mediterránea.
Y más recientemente La fúmiga con su "Mediterrània és una festa, una cançó sense sentit, Mediterrània és la tempesta, Mediterrània el nostre crit"
No obviaré que a pesar de ser un mar tranquilo también está lleno de muerte y que eso no es algo de lo que me pueda sentir orgulloso.
Es significativo que no haya una bandera, un símbolo... algo que represente a estos pueblos, y es que es probable que nadie quiera ensuciar esa unión con representaciones gráficas por miedo a que solo un@s poc@s se adueñen de ella.
Y tú, ¿con qué relacionas el Mediterráneo?
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