El tema que trato hoy es tan sensible como importante y por ello requiere de tu tiempo y tu interés. Si esta captura de pantalla no te hace seguir leyendo, quizá tengas un problema o quizá no quieras ver o saber de ese problema. Por si no lo puedes ver, es una guía de cómo evitar que te "pillen" buscando ayuda e incluso hay una opción resaltada en rojo para Salir rápido, una salida de emergencia digital para las víctimas de maltrato.
Antes de nada, quiero que leas los primeros signos del maltrato, en este artículo me centraré en el maltrato psicológico:
Por si lees desde un móvil y no puedes ver la captura, aquí te lo detallo:
- Ignora o desprecia tus sentimientos con frecuencia
- Ridiculiza, insulta o desprecia a las mujeres en general
- Te humilla, grita o insulta en privado o en público
- Amenaza con hacerte daño a ti o a tu familia
- Te ha agredido alguna vez físicamente
- Te aísla de familiares y/o amistades
- Te ha forzado a mantener relaciones sexuales en contra de tu voluntad
- Te controla el dinero y toma las decisiones por ti
- No te permite trabajar
- Amenaza con quitarte a tus hijas e hijos en caso de dejarlo
Puedes encontrar más información en esta página:
Pensarás que es difícil que esto suceda en pleno siglo XXI, pero te equivocas, amig@. La amenaza constante del macho alfa, y perdonad que generalice, es una losa demasiado grande de la que no todas las presas pueden zafarse, ni siquiera la gran mayoría pueden dar visibilidad en su entorno cercano ni lanzar un grito de socorro en la inmensidad de las redes sociales.
Quienes me conocéis sabéis de sobra que no soy amigo de exponer en público las intimidades de una relación, una casa... Y ello me lleva también a abominar de cualquier programa televisivo, radiofónico o de cualquier tipo que se lucre de contar detalles sobre la vida de alguien (por lo general famosill@s de medio pelo). Por todo esto ayer no vi ni un minuto del programa que tenía como protagonista a Rocío Carrasco. No obstante, el tema tiene su miga y durante el día de hoy he ido leyendo varios artículos en diarios digitales -todos de tirada nacional y a priori fuentes contrastadas- que me han servido de resumen. Os dejo los enlaces aquí para que os pongáis en contexto, si es que no lo estáis aún, y después continúo con el artículo.
https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/03/22/irene_montero_testimonio_rocio_carrasco_una_victima_violencia_genero_118300_1012.html
Es indicativo que muchos diarios nacionales de distintas tendencias se hagan eco, abordado de distintas maneras, del programa y la temática que Telecinco emitió anoche. Significa que es noticia. Es significativo también que personalidades políticas y televisivas, en honor a la verdad hay que decir que la mayoría mujeres, se manifestaran al respecto en las redes sociales.
Hasta ayer me daba igual Rocío, Rociíto o cualquier detalle de su vida. Seguiré sin ver el programa, o serie documental como la llaman, de Telecinco - al fin y al cabo, uno tiene principios- pero sí que pondré en valor lo que esta mujer, como señala uno de los artículos que listo al principio "seguramente movida por una buena cantidad de dinero", y por extensión esta cadena, ha desvelado para servir de altavoz y dar visibilidad a un problema latente. Y no por su persona, sino por lo que representa. Mejor dicho, por el colectivo -no necesariamente organizado por motivos obvios- al que representa. Si quitamos los focos, las cámaras y la publicidad para bajar a lo terrenal, al día a día, hay muchas mujeres y much@s hij@s que sufren este mismo tipo de maltrato, de violencia. Y no tienen ni un moratón. Algun@s ni saben que son parte activa en ese maltrato.
Lo que el ojo no ve
La chica con la que coincides todos los días con sus hij@s en la panadería y que presumes felizmente casada es posible que esté sufriendo la violencia verbal en su casa (violencia intrafamiliar) porque su marido la deja a los pies de los caballos constantemente diciéndole a sus vástag@s que ella es una inútil, que no tiene ni idea de nada y que menos mal que llegó él a su vida porque de lo contrario su madre, su mala madre, sería un desecho de la sociedad.
Así que esta mujer cada día se cuestiona incluso si la barra de pan que acaba de comprar será la buena, porque tiene dudas y miedo de todo. En especial de uno. Ese mismo individuo se vale del desgaste psicológico que produce en su víctima para también chantajearla. "Si no haces esto, no podrás ir a ver a tu hermana", "si no haces aquello, al final te quedarás sin hij@s, no podrán ni verte". Pero cuando salen a la calle, él se esfuerza en aparentar felicidad y como a ella la tiene atemorizada, también piensa que su única escapatoria es fingir la normalidad de aquello que no lo es.
Estos maltratadores además tienen otras técnicas para someter a su víctima, que no es otra que la pareja. Una de estas técnicas es la violencia vicaria, que consiste - de manera muy resumida - en que, por lo general el padre, hace daño a l@s hij@s o a terceras personas apreciadas por la mujer con el fin de producir el daño en la víctima última que es la madre. Ni que decir tiene que el fin último de todo el conjunto de técnicas del maltratador buscan ejercer coacción y control sobre la víctima, y - esto ya es de mi cosecha - mitigar así cualquier complejo de inferioridad o carencia de autoestima que quien ejerce este tipo de violencia pueda sufrir. Si necesitaras ahondar en el concepto de violencia vicaria, te dejo un par de enlaces:
Identificar el problema
El tema -el maltrato psicológico- es de una gravedad total, algo que hemos tardado años - siglos diría yo- en sacar del conjunto de aquello que conocemos como "normal". Algo que, creedme, cuando le pones nombre y sabes identificar te encoge la boca del estómago. Si has vivido una situación similar, puede que te sintieras incómod@, que huyeras intentando desviar la conversación hacia otro tema, incluso que sintieras miedo. Imagínate lo que debe de sentir la víctima. Era normal que hicieras eso, pero ahora tienes argumentos y conocimientos - si has leído este artículo y todo su contenido ya sabes mucho - para tender la mano a la víctima. No será fácil hacerlo pero es posible que sí que le ayudes identificando la situación en público, él te dirá que "ella está loca", que "no le hagas caso" e intentará tirar la soga hacia su lado, despreciar su opinión y la tuya. Quizá ahí llegue el momento de plantarse. Tendemos a pensar que no somos nadie para meternos en la vida de los demás y es posible que así estemos dando libertad a muchos maltratadores para saltar un primer filtro, la familia, amistades y entorno cercano. Si esta primera barrera no da cuenta de nada, ¿cómo van a creer el resto de capas de la sociedad que algo raro, turbio, nada ético e ilegal sucede en esa pareja? ¿Cómo va a ser posible que ese hombre de misa de domingo pueda estar soterrando mentalmente a esa mujer? Con lo que la quiere... Si hasta (él) se puso un lazo morado y fue a la manifestación del 8M. ¿Cómo es posible que nadie seamos capaces de verlo? ¿Cómo es posible que aun viéndolo, no nos lo creamos? Incluso cuando nos lo hemos creído, ¿cómo es posible que nos bloqueemos y no sepamos qué hacer? Incluso si sabiendo qué hacer, vamos a denunciar y la persona misma que nos tramita la denuncia puede que sea un maltratador y al sentirse "colega" del denunciado intente disuadirnos de poner esa denuncia. (Evidentemente no siempre es así).
No sé si el maltrato es consecuencia de una enfermedad mental, o la enfermedad mental viene producida por ese "mono" del maltratador, aunque casi me inclinaría más por la primera opción. En el caso de la víctima, las secuelas mentales -siempre que tenga la suerte de seguir viviendo- pueden ser de por vida y al final el maltratador hubiera conseguido su fin: derrotar a la víctima.
Hay más tipos de maltrato en los que no es necesario ver daños en la piel, quemaduras o huesos rotos. Hay maltratos que aún hoy son obviados en los juzgados y una de estas formas de maltrato es la alienación parental, (síndrome de alienación parental). Es probable que nunca hayas oído hablar de ella, de hecho y lamentablemente, no está reconocida como un síndrome por la OMS, y cobra especial importancia porque de por medio hay hij@s que habitualmente son menores y son más fácilmente manipulables. Desde mi punto de vista se trata de un secuestro encubierto. Puedes ver algunas de las sucias estrategias en el siguiente artículo y profundizar un poco más en el tema en Wikipedia (enlace también abajo).
Tras el divorcio
Todo lo anterior puede suceder al inicio de la relación o cuando ya se convive, incluso casad@s. Pero ¿qué sucede después de un divorcio? ¿Cómo puede un maltratador seguir acosando y queriendo derribar a su víctima? En uno de los artículos que he compartido se puede leer: "el maltratador vigila, escucha y controla las comunicaciones de su víctima". Él ha perdido el control sobre ella y es algo que no puede soportar, por eso necesita seguir saciando su sed controladora. Hay muchas formas mediante las que el hostigador puede interceptar las comunicaciones de y con la víctima. La primera y más directa será a través de sus hij@s, primero contraviniendo los acuerdos del divorcio y amenazando a est@s con cortar la única vía de contacto -normalmente el teléfono propio o el de l@s niñ@s si ya son adolescentes- con su madre en caso de que lo hagan en su presencia o en "su turno". Pero el maltratador va más allá, intentará violar la privacidad de las conversaciones chantajeando a quien sea para obtener la contraseña o el pin que puedan revelarle cualquier secreto o pista para seguir controlando a su ex pareja. Puede ir incluso más lejos, aprovechando el sueño de alguien para desbloquear el teléfono con su huella digital o mediante reconocimiento facial, como si de una película de sobremesa de sábado se tratara. Prohibirá además a sus hij@s ver al/la otr@ progenitor@ como continuación a su campaña de desprestigio. Hará lo imposible por priorizar que el/la otra parte de la pareja ya separada sea infeliz antes que buscar su propia felicidad. Sacará petróleo de la información que ha espiado convirtiéndola en manipulación sobre sus propi@s hij@s que aterrorizad@s cederán al chantaje.
Estos maltratadores son encantadores de serpientes, en la calle y de cara a la galería todo serán buenas palabras y argumentos para quedar bien con todo el mundo. Sonrisa profidén, alardeo de amistades...pero en el fondo egoísmo. Es posible que ni ellos mismos sepan que son enfermos ni el daño que causan a sus propi@s hij@s. Bloquearán sin embargo cualquier iniciativa de ayuda psicológica a sus descendientes porque saben de sobra que eso sería un agujero en su sistema, un agujero en su estrategia de ahorcar mentalmente a madre e hij@s. Impedirán contacto con la familia de la madre y si no lo consiguen bombardearán también a sus hij@s con burlas hacia su ex-familia política para que l@s niñ@s piensen que en caso de ir se convertirán en algo "malo". Recuerda que están mentalmente secuestrad@s.
Las campañas
Llevaba ya un tiempo observando que había alguna campaña en radio y televisión que trataba este tema, puede que no la violencia psicológica específicamente, pero sí el maltrato en general. Incrementaron su presencia hace un año cuando nos vimos obligados a quedarnos en casa con motivo de la impuesta cuarentena, ¿te has planteado cuánto han podido sufrir muchas mujeres durante ese período sin escapatoria? ¿Y cuántas huyeron a tiempo y pudieron, paradójicamente, disfrutar encerradas de su nueva libertad? Hubo campañas o información a nivel internacional, nacional o incluso de gobiernos locales o ayuntamientos. Algunas muestras a continuación (mucha atención al primer enlace, te puede permitir salvar vidas):
Leyes
En el aspecto legal, y desde mi desconocimiento, hay un gran vacío. Es cierto que no debe ser fácil acotar qué es y cuándo se produce o se considera maltrato psicológico, pero también es cierto que hay que empezar por alguna parte.
Si es difícil probar muchas veces un maltrato físico, imagínate demostrar un maltrato psicológico, de ahí que muchas veces la víctima, aun pudiendo, dude incluso si denunciar por la falta de jurisprudencia al respecto y por la falta de resoluciones favorables para las denunciantes entrando así en el círculo vicioso: si no hay ley, no denuncio; si no denuncio, nunca habrá ley. Incluso aunque se tengan pruebas se tiene que pasar el tamiz del/la juez, y aquí chocamos con la interpretación de cada un@, porque aunque la justicia debería ser imparcial y objetiva, sabemos que en muchas ocasiones no lo es. Tampoco feminista.
En el poco tiempo que he podido investigar, he visto que existe un artículo,el 153 en el código penal (de España) que pasa de puntillas sobre el maltrato psicológico o un brevísimo artículo en el BOE del año 2014 ratificando el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica, hecho en Estambul el 11 de mayo de 2011*. Para hacérselo ver, ¿no?
Otros testimonios
Si por algún motivo aún dudas de la existencia de la violencia psicológica, te invito a que escuches el siguiente fragmento relatado en primera persona por su protagonista (dura unos 33 minutos).
Conclusión
Sigo leyendo opiniones que dicen "yo no lo hubiera permitido", "es una floja", "se lo merece, por haber hecho esto o lo otro", incluso comentarios del tipo "en la violencia psicológica hombre y mujer ya se pueden maltratar de igual a igual porque no hay diferencia física". No sé tú, pero yo sigo quedándome a cuadros ante tanta ignorancia y falta de empatía. Es muy fácil juzgar desde fuera cuando no se ha vivido esa situación. Quizá con otro ejemplo lo veas mejor: cuando ibas al colegio veías que a otr@s chaval@s se les sometía constantemente a la burla y al acoso, y tú -aunque sabías que eso estaba mal- tratabas de normalizarlo. "Eso" - al menos en mi época- no tenía un nombre, ahora ya lo sabemos, se llama bullying. Ahora, si tienes hij@s imagina que es@ de quien se burlaban o a quien pegaban es tu hij@. Si no tienes hij@s, piensa qué hubiera pasado si te lo hubieran hecho a ti. ¿Cambia bastante la película, verdad? Dar consejos a la madre/padre del/la niñ@ maltratad@ es fácil; sufrir el maltrato en sangre propia y padecer cómo tod@s miran hacia otro lado es bastante más crudo. ¿Te suena la palabra extorsión? Es algo parecido a lo que sufren las víctimas del bullying o también las mujeres víctimas de maltrato psicológico.
Te preguntarás cuál es el motivo que me lleva a escribir sobre el tema y he de decir que aunque era algo que ya tenía en mente hace tiempo, en las últimas semanas todo han sido señales: lo de Nevenka, lo de Rocío, lo de Erdoğan, el día de la mujer... que han precipitado este texto. Y llevado a las consecuencias más directas pienso que esta manera de actuar puede forzar a cualquier mujer que tenga la desgracia de sufrir esta pesadilla a dejar su trabajo involuntariamente, o peor, arrastrada por su frágil situación psicológica a tener actitudes contrarias a su voluntad que le hagan perder su trabajo y por tanto su sustento y su única manera de poder ser independiente. Punto para el maltratador.
No quiero jugar a ser psicólogo, pues no tengo los estudios ni la capacidad para hacerlo, pero la culpa que llevan consigo estas víctimas es algo que les atormenta durante mucho tiempo. El daño psicológico no es una cicatriz que se cierra y queda una pequeña marca. Los pensamientos no cicatrizan. El miedo no cicatriza. Tengo mujer y dos hijas y me atormenta la mera idea de pensar que alguna de ellas pueda pasar por este mal trago.
¿Defiendo con lo arriba expuesto que todos los hombres son -somos- malos y maltratadores? Por supuesto que no. Lo que quiero manifestar es que en la mayoría de los casos de abusos y maltratos las víctimas son mujeres, y que si luchar contra estos abusos es feminismo, entonces soy feminista. Por desgracia siguen existiendo muchas, demasiadas, Lauras o Rocíos y es deber de tod@s parar esta sangría.
*Paradojas de la vida, el país que acogió el Consejo de la lucha contra la violencia hacia la mujer, hace dos días que se retira de la convención de los derechos de la mujer: