María Moliner, Marie Curie, Pepe Mújica, Steve Jobs, Ara Malikian y Pablo Díaz (sí, el concursante de Pasapalabra). Aparentemente nada en común salvo el género y que los dos últimos dedican gran parte de su talento al violín.
Es curioso que casi todos son nombres bien conocidos y personas que por su talento, conocimiento o constancia alcanzaron - o siguen haciéndolo- la fama. Fama en el plano más alejado del movimiento de masas enfervorecidas y más cercano a una admiración sana e incluso reconociendo que aportan valor y progreso a la sociedad, un@s más que otr@s por supuesto. Si en este punto de la entrada aún te preguntas por qué he listado sus nombres al principio, quizá te ayuden las siguientes imágenes:
¿Nada?
Te ayudo. Seguramente no hayas visto una pajarita, ni una corbata, ni un vestido de lentejuelas. Seguramente, espero, hayas estado intentado realizar conexiones mentales para comprobar si tenían algún premio en común, o si aportaron conocimiento en algún campo concreto, o si pertenecían a una hermandad secreta. Todos visten de una manera más bien llana, campechana como diría aquél.
María Moliner escribió el Diccionario del uso del español, aún hoy vigente y que le llevó quince años, además también hay estudios que indican que fue la primera mujer en España en alcanzar la condición de profesora en España. Ahí es nada. De Marie Curie no descubriré nada, información hay a raudales. José Mújica, agricultor y político uruguayo, llegando a ser Presidente del país y renunciando a la mayoría de su salario para destinarlo a causas benéficas, ¿bien, no? Steve Jobs, ¿os suena el Iphone? Pues eso, una revolución tecnológica de mano de la marca de la manzana mordida. Ara Malikian, los premios que acumula como músico son casi incontables y no descuidemos que tuvo que estudiar cuando era muy joven durante algunos períodos en refugios antiaéreos a causa de la guerra civil de Líbano (1975-1990). Y Pablo Díaz, concursante del programa Pasapalabra que ayer tuvo en vilo a medio país - ayudado por una polémica campaña, que he bautizado como "el gran troleo" - cuando le faltaba una palabra de las 25 que debe acertar para llevarse un "bote" (premio) de casi un millón trescientos mil euros. Finalmente no la acertó, pero mi incultura me hacía sentirme pequeño cuando él decía que tenía dos opciones para un general cartaginés.
Abro párrafo exclusivo para Pablo, evidentemente todas las otras personas de la lista tienen un mérito enorme, no se lo discuto, pero este chico dejó ayer en poco tiempo unas cuantas joyas. Además de llevar más de 160 programas seguidos participando, este chico dejó dos perlas como "me encanta estudiar" y "si ganara el bote, compraría tiempo para seguir estudiando". ¿Puedes volver a la imagen de Pablo y ver cómo iba vestido? Una camiseta gris, ¡una camiseta! ¿Alguien que sabe tocar el violín y es compositor puede salir en televisión con una camiseta? Una camiseta gris para más INRI, más soso ya, imposible. Sí que puede. Alguien que con 24 años dice que si gana más de un millón, amen de otras cosas, compraría tiempo para seguir estudiando puede salir como quiera, donde quiera.
No os confundáis, no estoy defendiendo que cada un@ pueda vestir como quiera en la ocasión que quiera, creo que cada un@ debe ser consecuente con sus actos y respetar los códigos de vestuario -si es que se han establecido- y no faltar el respeto al resto de trabajadores o asistentes a un evento. No me veo en chándal en una boda, la verdad. Lo que sí que quiero poner de manifiesto es que el prejuicio basado en la forma de vestir de alguien es más perjudicial para quien desconfía de una persona no vestida según los cánones establecidos que para la persona en sí. ¿Vas a darle clases de música a Ara Malikian porque es un desharrapado? Ojalá me equivoque, pero diría que tienes poco que enseñarle. ¿Lecciones de solidaridad a Mújica? No creo. ¿Cómo hablar español a María Moliner si tuviéramos la suerte de tenerla aún entre nosotros? Perdona que lo dude.
Un consejo, no tengas reparo en preguntar cómo se debe ir vestid@ en tu primer día de trabajo o a una reunión con un cliente, es mejor pasar ese momento incómodo que no aparecer demasiado arreglad@ en una reunión donde el código de vestuario es "casual".





