Ayer asistimos atónitos...o no, al asalto al Capitolio por parte de seguidores de Donald Trump. Nada nuevo bajo el sol realmente. Pero se ha podido comprobar algo nuevo en un golpe de Estado en la era post-covid y en una democracia de las llamadas occidentales.
Twitter suspendió por 24 horas la cuenta del hasta el momento presidente. También lo hicieron Facebook e Instagram, pero estos últimos - propiedad de Zuckerberg- han decidido mantener la suspensión de las cuentas de Trump de manera indefinida.
Y ahora Trump es un niño sin juguetes, un tío aburrido que no sabe qué hacer ni cómo hacerlo para prolongar su estancia en la Casa Blanca. Lo que se llama no saber perder. Arengó a los suyos sibilinamente para instigar ese ataque con el altavoz de las redes sociales, pero hete aquí que Mark Zuckerberg tenía el botón rojo, el de silenciar, preparadito y ahora ha dado un golpe encima de la mesa virtual. Trump debe de estar on fire, y Zuckerberg con los pies encima de la mesa de su despacho.
Pero mi dilema es otro: si Donald silencia a los medios que no le interesan porque no son "de su cuerda" y yo considero eso un ejercicio antidemocrático, entonces Mark, que está haciendo lo mismo con la voz de Trump, ¿es también antidemócrata? ¿O cómo los altavoces que son Instagram y Facebook son "sus" juguetitos tiene derecho a hacer y silenciar lo que quiera? ¿Recordáis el programa 59 segundos? Donde en menos de un minuto cada contertulio tenía que exponer sus ideas. Pues al tipo del tupé rubio platino le ha pasado lo mismo, le han quitado el micro e igual - y ojalá- toda la basura que se ha encargado de verter en redes, se le vuelve en contra. Ojalá toda esta sinrazón le dé un revés económico personal. Porque no olvidemos que detrás de Trump hay muchas empresas y muchos intereses personales.
Me queda la duda de saber si Trump aún encontrará un resquicio en Youtube o Twitch...
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