domingo, 27 de septiembre de 2020

Con dos pistolas

Las preparo para lo que viene; ensayamos lo que va a suceder. Lo toman con resignación. 

Aún aprieta el calor a primera hora de la mañana cuando salimos de casa después del ritual que precede a la ceremonia. Por el camino las ruedas levantan polvareda y la gente cubre sus rostros para protegerse. Miradas esquivas que aun solidarizándose, no quieren ser cómplices del atropello que se avecina. 

Se abre el doble portón en el lugar y hora indicados cuando aparece el sheriff con su cara cubierta y sus dos pistolas en ristre, una en cada mano. Y va apuntando a la frente de l@s niñ@s disparando sin piedad. Mientras una se recarga, la otra dispara. Uno detrás de otra; otro detrás de una. No hay piedad. No se salva nadie. Mis hijas esperan y apenas me miran - no sé si por vergüenza o por incomprensión de la situación - mientras avanza el pelotón, no hay palabra que consuele ya. 

Lo peor de todo es que los menores saben a dónde van y no amagan si quiera con echar a correr. Sonríen incluso en su fila de a uno. Los percibimos como una ofrenda a los dioses después de haberlos tenido en nuestro regazo tanto tiempo. 

Es el mal de nuestro tiempo: la nula piedad para con el prójimo, ni con el próximo ni con el primogénito. Y allí están los padres y madres impertérritos, observando como sus hij@s pasan el umbral. Nadie llora, nadie grita. Los adultos hemos perdido el oremus. Como mucho hay alguien que tras ver la escena con su vástag@ como protagonista acelera el paso y se aleja. No sabemos si a llorar. No hay reproches a la autoridad, tod@s acatamos la ley. Algun@s cabizbaj@s, otr@s erguid@s derrochando honor, van pasando las criaturas al purgatorio. Herodes se regocijaría con la estampa.

Van cayendo. Un@ a un@. Ni una gota de sangre. Tiros limpios y estudiados, todo con silenciador para hacer más llevadera la tortura. 

Es lo que presenciamos cada mañana en el desembarco de nuestr@s hij@s en el colegio. La medición de temperatura antes de la jornada lectiva, aunque necesaria, hace recordar tiempos en los que las ejecuciones no eran - por desgracia - con infrarrojos sino con armas de verdad. De las que matan. En este caso también hay armas, pero preventivas, que permiten (o permitirían) evitar muertes.

A la hora de salir se abren las compuertas y también con orden sale un torrente de escolares que sus familiares recogen para mañana volver a repetir cada paso. Es aburrido y monótono, aunque necesario. 

viernes, 25 de septiembre de 2020

La igualdad de género en la escritura

Hace poco volví a leer un artículo sobre el origen de la letra "ñ", que viene de las abreviaturas que se utilizaban en tiempos anteriores al siglo XV donde se escribía una raya sobre una parte de aquella palabra que se abreviaba. Por ejemplo "Donna", por mujer, pasaba a ser Dona con una línea sobre la n y de ahí a la actual Doña (ahora sí con una eñe con su virgulilla bien colocada). 

Vengo a decir con lo arriba expuesto que el lenguaje es algo dinámico y que en función del contexto su variación será más o menos lenta. En los años de los manuscritos y donde las cartas viajaban en carruajes por caminos de tierra los cambios serían muy lentos. Podríamos pensar que hoy en día ha aumentado esa velocidad, pero lo cierto es que proporcionalmente los cambios se implantan más paulatinamente, al menos en las organizaciones oficiales que los regulan, porque bien distinto es el ritmo que nosotros - la gente de a pie- vamos concediendo a esas variaciones. 

Se suma además la osadía que tenemos muchos ignorantes de opinar sobre lo que no conocemos, como por ejemplo el "enganchón" que leí en Twitter en el que una tuitera acusaba a otra de no ser feminista por utilizar el término "parental", pensando la primera que hacía referencia a "padre". En un giro inesperado de los acontecimientos la acusada se revolvía y defendía exponiendo que provenía de "parens" con el significado de "la que pare" o de "pariente" con lo que saldríamos de un lío para meternos en otro, porque una familia monoparental formada por un padre y un/a hij@ necesitaría un nuevo nombre, o a todas las mujeres de nuestra familia deberíamos llamarlas "marientes" o "marientas" llavándolo al extremo. "Son mis marientas lejanas, han venido de visita". 

De la misma manera, en tiempos de la inmediatez sigue abierta la batalla sobre si debemos escribir "niños", "niñas y niños", "todos", "todos y todas" o si acordamos una manera en que la economía del lenguaje (escrito en este caso) juegue a nuestro favor con tal de ahorrar caracteres, palabras y al mismo tiempo equiparar a hombres, mujeres y viceversa... Perdón, perdón, pero era inevitable. En definitiva, matar dos pájaros de un tiro. 

Recuerdo que en uno de los programas de Buenafuente él y Berto intentaban resolver cómo pronunciar la @ cuando se utiliza para englobar masculino y femenino en un mismo término y así no aburrir al lector (o lectora). 

No he investigado al respecto de quién fue el /la primer/a en utilizar el símbolo de la arroba como aglutinador de géneros, pero me parece el paralelismo más cercano a nuestra eñe. Con la diferencia de que en este caso implicaría un cambio importante en cuanto a la pronunciación del castellano, ya que no leeríamos literalmente lo que estuviera escrito, sino que tendríamos que interpretar ese símbolo y extendernos y detenernos más diciendo "blancas y blancos" cuando veamos "blanc@s" escrito. 

Personalmente no entiendo ese odio hacia la utilización de la arroba en el lenguaje escrito, pensándolo bien ya tendríamos dos símbolos únicos en español. Además resolvería situaciones en palabras ambiguas : Azúcar blanc@

Quedaría por solucionar cuando es el artículo el que puede ser de ambos géneros: 

El / la maratón

El / la linde 

El / la mar 

Pero eso, ya vendrá. 


Cuestión de lenguas viperinas

Como muchos sabéis soy Licenciado en Traducción e Interpretación, y aunque en este caso no sea un asunto estrictamente relacionado, porque creo que hay más de formas y ética que de traducción, creo que puedo opinar aunque sea de una manera muy modesta. No soy ni de lejos el mejor hablando inglés, pero sí que aprecio a quien se esfuerza por aprender y mejorar cualquier idioma. 

 ¡Que te pongas la mascarilla! 

Es lo que seguramente le dijo el doblador a Carlos Galiana esta semana durante su intervención ante las cámaras para defender a Valencia como capital Europea de la innovación. Vaya por delante que Galiana ya ha pedido disculpas. 



Todo este numerito me ha hecho pensar en que muchos se le han tirado al cuello y quizá, sólo quizá y presuntamente, siempre habla el que más tiene que callar.

Empezaremos por Toni Cantó, que tanto se le llena la boca llamando "Monchito" a Galiana, pero que no supo soltar ni una en valenciano en este programa. Con un par de minutos de vídeo tendréis más que suficiente.



Y ahora vienen sus vídeos hablando inglés:

...

...

...

Bien, ¿no? Pronunciación correcta, tono de voz correcto, estructura del discurso correcta...

Pasemos página, vamos con el matrimonio Botella-Aznar. Deleitense:




Aquí no sé si habla inglés, pero vergüenza da un rato:


Zapatero el breve



Pedro Sánchez cubriendo de sobra el expediente.



Santiago Abascal sobrado enviándole recaditos a Mariano Rajoy.


Quien le apunta desde atrás es Iván Espinosa, con diferencia el que mejor sale parado en esta comparativa, y como muestra un botón que también incluye a Pablo Iglesias con un nivel de andar por casa.

¿No es curioso que en un partido que proclama tanto esas ideas españolísimas haya alguien que domine también el inglés?



Albert Rivera. Obviando que al principio de la intervención se olvida de utilizar el "has" para la tercera persona del singular, el resto es más que aceptable.



Y mi debilidad, Mariano Rajoy, porque tiene razón "It is very difficult todo esto"



¿Fue correcta la decisión de Galiana de parapetarse detrás de una mascarilla mientras alguien le ponía voz a su discurso? Seguramente no, pero pienso que fue más coherente por reconocer que no se sentía cómodo hablando en inglés. Mi opción hubiera sido hablar en mi lengua y que algún traductor interprete o subtitule siempre que sea posible.

lunes, 21 de septiembre de 2020

El metadocumental

¿No os pasa que cogéis el móvil para anotar tres productos en la lista de la compra, os dais cuenta de que hay una notificación en Facebook, otra en Instagram y os lanzáis como loc@s a ver qué son? Nada importante, pero al menos ya podemos seguir viviendo tranquilos...O no. Cuando al día siguiente llegamos al súper no recordamos aquello que nos hacía falta, pero no pasa nada, lo tenemos escrito en nuestro móvil... O no. 

Esta semana vi el documental de Netflix "El dilema en las redes" y como me comentó mi amigo Sergio "no dice nada que no sepamos, pero asusta que te lo confirmen".

No es una película, pero intentaré no estropear nada del final del docu (he esquivado bien la maldita palabra "spoiler"), no obstante si sois de l@s que os enfurruñáis cuando os desvelan algo de esa película o documental que tenéis pendiente de ver, creo que es mejor que lo dejéis en este párrafo. De verdad que no me enfado. 

También vi "Los juegos del hambre" creo que como consecuencia de la rapidez del algoritmo de Netflix. Todo el conjunto (docu y peli) me hacían ver y darme cuenta de que somos manipulados, que much@s somos conscientes de ello y que o no podemos o no queremos desengancharnos de esa manipulación. 

En "El dilema de las redes" (Social dilemma es su título en la versión original) distintos ex-empleados de diferentes redes sociales o empresas punteras tecnológicas, cada cual más multimillonaria, cuentan como por motivos éticos fueron "quitándose" de esos empleos o intentaron cambiar el rumbo de esas compañías con pequeñas acciones dentro de cada empresa y dentro de la parcela que cada uno podía abarcar. Es curioso que mientras pasaban los créditos del documental y yo me encontraba en algún punto equidistante entre la alucinación, la indignación y la huida de todo lo digital, el convencimiento de ser una marioneta en manos de gigantescos titiriteros para proporcionarles si quiera un céntimo se consolidaba dentro de mí. Un algoritmo - insisto:  después de ver un documental en principio contra la manipulación que hacen de nosotros las redes sociales - me incitaba a consumir más productos, en este caso películas, de una plataforma que aunque no sea una red social en sí, sí que mide y evalúa tus gustos para sugerirte películas o series similares y al final aguantar para pagar un mes más de suscripción. Desde mi perspectiva es hipócrita a la par que inocente. 

¿Cuánto dinero valgo para ellos? No yo como persona física, que creo que eso les importa bien poco o nada, sino yo como generador de negocio. ¿No sería justo que cada uno de los que aumentamos la cuenta de beneficios de esas empresas recibiéramos un importe de entrada al abrirnos una cuenta y unos dividendos al final de cada ejercicio? ¿No estamos al fin y al cabo cediendo nuestros datos a cambio de ser susceptibles a su manipulación? 

No tengo intención de borrarme ninguna cuenta de ninguna red social (por favor, si alguien sabe de algún término alternativo para denominar a las rrss, que me lo haga saber, que lo he repetido muchas veces pero no veo otra forma de llamarlas) pero sí que intentaré ser más consciente del uso que hago yo y hace mi familia de ellas. Para mí Internet siempre ha sido una herramienta, pero igual que sucede con un martillo, todo depende de cómo y con qué fin lo uses. En principio es para clavar clavitos (invocación a Pablito), pero también Pablito puede clavar clavitos crucificando a alguien. La herramienta y la acción son las mismas; la intención y el resultado drásticamente distintos. 

Aparte de todo lo que menciona la producción de Netflix, hay que considerar también la cantidad de veces que nos distraemos al día mirando la pantalla por el mero hecho de necesitar estímulos, pero nos olvidamos del resto. 

El caso es que había venido a apuntar patatas y kétchup en la lista de la compra y al final me he liado escribiendo una nueva entrada. Seguro que mañana cuando vaya a comprar me acuerdo de todo y lo podré ir metiendo en el carro mientras repaso Twitter. 

jueves, 17 de septiembre de 2020

Crear tu estilo en el arte

Recientemente se ha desatado la polémica porque el artista Okuda ha pintado el faro de Ajo. Un faro se supone blanco impoluto, o blanco con franjas rojas o azules... o no. Eso debieron de pensar quienes encargaron el trabajo al artista cántabro. 

A raíz de que saliera el nombre de Okuda a la palestra, caí en la que había sido el artista de la falla municipal de Valencia Equilibrio Universal en el año 2018 junto a Latorre y Sanz y que no había dejado indiferente a nadie. 

Much@s de indignaron, a mí particularmente me pareció algo distinto que abría nuevas vías (para lo tradicional ya tenemos el resto de fallas, ¿no?)

No quiero entrar en ese debate, no es el tema de esta entrada. Lo que me gustaría destacar es que un artista, casi como una empresa, destaca cuando se especializa en algo y en este artículo (quizá sea demasiado pretenciosa la palabra) os traigo tres muestras de ello.

OKUDA

No hay más que contemplar el faro de Ajo


O la exposición que realizó en el Convent del Carme en València también durante marzo de 2018.



Un infinito de colores y formas geométricas que van tomando vida en la cabeza del cántabro y después plasma sobre paredes de edificios para romper la monotonía cromática de algunas urbes. También ha colaborado con el deporte, en concreto con el equipo de baloncesto de Estudiantes, de Madrid en su sede de Magariños.


O con el diseño de esta original camiseta.


Enlazando con las fallas recordé que también el equipo de @Pichiavo diseñó la falla municipal de 2019 "Procés Creatiu", y desde mi punto de vista personal fue otro acierto. 


Su estilo se basa en una mezcla que a priori podría considerarse casi un sacrilegio, pero dado que las esculturas originales no se tocan, creo que es acertada y que una vez más, marca y define un estilo. Su principio general es realizar graffitis e incluso golpes o manchas de pintura en tonos pastel sobre esculturas clásicas, ya sean tridimensionales o en un plano bidimensional (dibujar la escultura y sobre ella los graffitis).

Tienen tanto proyectos en exterior, como este, que sería una anodina fachada blanca pero que los artistas logran convertir en un lienzo colorido, y además puede que sea otra manera de acercar el mundo clásico a l@s más jóvenes.



Como en interior



Me planteo a veces si habrán pensado en utilizar como base graffitis o pintadas ya hechas en paredes para, sobre ellas, plasmar dibujos de esculturas clásicas, se lo preguntaré.

Para más información, podéis visitar su web:


Y cerraré la entrada de hoy con uno de los que más me llaman la atención, y una de esas historias que comienza haciendo algo casi por aburrimiento pero esa habilidad se va desarrollando y perfeccionando obteniendo como resultado a Mr. Doodle https://mrdoodle.com/

Una locura bastante graciosa y que puede parecer fácil, pero vista la rapidez de ejecución quizá haya que plantearse esta afirmación. Como presentación os dejo un vídeo de cómo redecoró su habitación.


Tiene más de dos millones y medio de seguidores en Instagram, así que no es raro que lo conozcáis también, pero por si acaso aquí dejo muestra de alguna de sus hazañas. Fijaos que hasta su ropa lleva sus "doodles" o monigotes, podéis compraros una camisetita a un módico precio aquí:

Camiseta TO'GUAPA

O podéis recrearos en la reinterpretación de "El grito"



En cualquier caso, os recomiendo que visitéis las redes sociales de cada uno de los artistas arriba mencionados o bien sus páginas web.

Como siempre, espero que os haya gustado, y si veis que algo no es correcto decídmelo por favor abajo en los comentarios.

¡Gracias!

sábado, 5 de septiembre de 2020

El vals del ignorante

El ignorante soy yo, el vals lo descubriréis en esta entrada. Soy ignorante porque mi nulo conocimiento en música hace que este post no sea más que una osadía, así que cualquier aspecto que veáis que es incorrecto agradecería que me lo comunicarais y así lo podría corregir.

Vamos al grano, ¿qué es un vals?

Es una composición musical, en compás de tres por cuatro.

Sonó en mi mente un vals, un vals de los clásicos y me dio por pensar que cuántas canciones, digamos "modernas", estarían compuestas sobre este ritmo de vals. Se me hizo difícil al principio encontrar alguna, pero finalmente he conseguido recopilar unas cuantas. Os gustarán más o menos, pero al final solo trato de agrupar temas que tengan este ritmo en su totalidad o parcialmente.

Se baila, o bailaba, un vals en el día de la boda y he sabido también que en algunos países latino-americanos se celebra una fiesta cuando una chica cumple quince años y que originalmente también se bailaba un vals, aunque ahora ha ido derivando hacia composiciones más modernas y movidas, pero se le sigue llamando "el vals de los quince años".

Me centraré especialmente en temas en español y para abrir boca "El vals del obrero" de SKA-P, que sólo cuenta con los compases iniciales con el vals, pero luego cambia ya a ritmo de SKA, curioso que por unos segundos le dieran el nombre de vals a esta reivindicativa canción. Y ojo, porque va de menos a más, no te pares solo en los primeros vídeos.


Seguiré con Chayanne, atención al pastelón, con "Tiempo de vals" que tras estos días de investigación he podido saber que es prácticamente el himno de la celebración de los 15 años de las adolescentes.



También tuvimos vals representándonos en Eurovisión, con Daniel Digés y aquél espontáneo...¿alguién sabe qué fue de él? ¿Y de Daniel Digés?


He de reconocer que me ha sorprendido en este tiempo de búsqueda que apareciera la siguiente canción, que aunque tengo mis dudas de que sea un vals, sí que se aproxima bastante, ¿qué pensáis? Mecano, con "Hijo de la luna".



También Joaquín Sabina probó suerte con el vals, con "Y nos dieron las diez", ¿quién no conoce este tema?



Y cogiendo intensidad llegamos a Amaia y Rozalén, un tema que pudo haber estado en Eurovisión, pero que al final no pudo ser, "Al cantar, compuesto por Rozalén e interpretado por Amaia. Guitarra y voz bastan para marcarse un vals.


Y vamos ahora con los artistas que han hecho doblete, por ejemplo El Kanka, una de esas voces que no suenan en las radios comerciales, con dos temas:

"Instrucciones para bailar un vals"


y "Volar", también con Rozalén (que también hace doblete)


Y Bunbury, con "Infinito" (espero no meter la pata, pero si alguien me dice que es una versión y a quién pertenece, lo corregiré de inmediato)


Y "Al final"


Y me dejo para el final quizá la más reciente, de Vetusta Morla. "23 de junio"


Espero que hayáis pasado un buen rato, y si os he descubierto alguna canción que no conocíais ya me quedo satisfecho.