jueves, 31 de diciembre de 2020

2020. Doce meses, trece canciones.

Puedes elegir la versión corta y descafeinada (5 minutos si sólo lees el texto), o en su defecto la apasionante versión larga: leer el texto de cada mes y escuchar la canción y atentamente su letra (en total te puede llevar unos 50 minutos), no me seas vag@, que disfrutar y pensar un ratito no están reñidos.

Si algo tienen de mágico las canciones es que puedes hacerlas tuyas, adaptarlas a tu contexto o tu situación personal. Si algo tiene de repetitivo cada fin de año es que cada un@ quiere recopilar qué fue para él / ella ese período.

Yo haré aquí una mezcla de las dos cosas, relataré mi 2020 en 12 canciones que he escuchado o descubierto. No son canciones publicadas en 2020, simplemente que yo las he tenido muy presentes. Y no, no están "Resistiré", "Sobreviviré" ni "Tusa". En cada mes tienes el enlace de la canción a Spotify y Youtube y al final de esta entrada tienes el enlace a la playlist completa. (Para temas en valenciano e inglés recomiendo activar los subtítulos en Youtube)

Enero - Alma de oro, Xoel López. 

Propósitos de año nuevo; esta canción encierra la voluntad de ser más nosotros mismos y no fingir (no tardará en aparecer el verbo fakear) lo que no somos o no tenemos, ¿quién nos iba a contar cuánto tendríamos que dejar de mentir? 

Alma de oro

Vídeo - Alma de oro


Febrero - Eso que tú me das, Jarabe de palo. 

Aún faltan tres meses para que Pau Donés sorprenda con este tema, pero emparejarlo con febrero me parece lo lógico ya que este mes fue ajetreado y tuve que pasar algunos días lejos de casa y eso implica echar de menos el hogar (comprendido como las personas que lo habitan) y reflexionar sobre "Eso que tú me das". 

Eso que tú me das

Vídeo - Eso que tú me das


Marzo - Volveremos a brindar, Lucía Gil. 

Reproduzco el texto que publiqué el 15 de marzo:

El virus de la tristeza

No pretendo con este texto restar gravedad a la situación que vivimos.

Teniendo en cuenta que estamos a 15 de marzo en Valencia, asomarse por la ventana y no ver niñas, niños, bullicio, música…es un golpe duro a la alegría de la ciudad, a la alegría de cada persona. Estamos ante un ejercicio de responsabilidad, ante un ejercicio de dar ejemplo a las pequeñas y pequeños, pero cuesta, cuesta mucho abstraerse de esa fecha.

Ver el armario con los pequeños blusones colgando con sus estampados de flores, de puntitos sobre fondos pastel evoca un silencio atronador que hace difícil contener la lágrima. Esos aderezos y mantillas lloran encerrados en silencio por no poder salir a la calle, por no poder reflejar la luz de primavera.

Pensar en esa música que no suena en la calle es como borrar notas de un pentagrama. Mi mente imagina que cada demarcación es un entramado de pentagramas llenos de redondas, negras y corcheas que poco a poco se difuminan y desvanecen ganando así la tristeza una batalla en cada barrio. La percusión, el viento…todo se apaga.

Tener a l@s niet@s separado@s de sus abuel@s, por mucha video llamada que exista, duele en medio del alma. Abuelas que corrían para ver 30 segundos a sus nietas y nietos pasar por San Vicente, por la calle de la Paz o por la Plaza de la Virgen en el caso de las más afortunadas. Esas abuelas y abuelos necesitan hoy estar más a salvo que nunca, pasar por un exilio en su propia casa por su propio bien y por el bien de tod@s.

Pienso también en el largo confinamiento de los monumentos falleros, guardando su distancia de seguridad para no contagiarse su tristeza y sin entender que no vayan a ser consumidos por el fuego la noche del 19 de marzo. Esa despedida forzada a la francesa que tuvieron que hacer de sus emplazamientos con un sentimiento de culpa por algo que no han hecho…

Peluquerías vacías, plazas desiertas, colegios donde no suena la música para entrar ni el timbre para salir.

Hasta ser el último en dejar una oficina donde no sabemos cuándo vamos a volver me puso triste, ¿quién me lo iba a decir?

Ojalá de todo esto saquemos conclusiones positivas o al menos aprendamos. Ojalá tomemos conciencia de la importancia de proteger a los mayores, desde los estamentos oficiales con incremento del poder adquisitivo en las pensiones, con la mejora de centros de atención primaria y desde cada un@ respetando y facilitándoles la vida. Ojalá que a nivel sanitario sea un punto de inflexión para no recortar, para hacer ver a l@s antivacunas la importancia de vacunarse.

Ojalá que no lavarse las manos sea visto casi como un delito, que no se nos olvide como pasó después de la crisis de la gripe A.

Es complicado gestionar la enfermedad, la muerte…y salvando las distancias es complicado gestionar la tristeza dentro de cuatro paredes. Tengo muchas dudas de cómo afectará a la sociedad todo esto en el corto y medio plazo. Cualquier actividad de ocio o distracción en el exterior es muy positiva, desde pasear hasta asistir a un concierto pasando por eventos deportivos, y todo eso de momento también está confinado.

¿Dónde estás, alegría? ¿Cuánto tardarás en volver? ¿A qué nos acogemos en estos tiempos?


Volveremos a brindar

Vídeo - Volveremos a brindar


Abril - Runnin (lose it all), Beyoncé, Naughty Boy, Arrow Benjamin 

"Estas cuatro paredes solitarias han cambiado mi forma de sentir [...] ¿a dónde más puedo ir persiguiéndote?" 

Nada más que añadir, señoría. 

Runnin

Vídeo - Runnin


Mayo - La felicidad, Izaro + Vivir, Estopa y Rozalén

Ex aequo para los dos temas. 

Aprendimos palabra nueva:"desescalada" y podíamos volver a salir de una manera más o menos libre, con limitaciones, pero el sol nos podía dar en la cara mientras paseábamos por la calle, y eso en mi cabeza es símbolo de felicidad. 

La felicidad      /     Vídeo - La felicidad

Vivir       /        Vídeo - Vivir


Junio - Merlí, Miss Caffeina 

Nos acercamos a la época de vacaciones y los días largos y los confines de semana invitan a ver series, y este año el descubrimiento fue "Merlí". Grata sorpresa verla mencionada en esta canción. 

Merlí

Vídeo - Merlí


Julio - "Vida de rico", Camilo. 

Aunque este tema se publicó en septiembre, lo coloco en julio ya que esta cumbia suena a verano de 2020. El verano donde tener dinero no implicaba felicidad, pero la humildad y la generosidad con la persona amada sí que nos podían acercar a ella. La rima consonante no es precisamente su fuerte, pero lo achaco a "aunque es poco lo que yo tengo"....

Vida de rico

Vídeo - Vida de rico


Agosto - Shallow, Lady Gaga & qué Bradley Cooper. 

Un tema que para mí tiene reminiscencias del "More than words" de Extreme.

No se ve un fin, parece que aún estemos lejos de la superficie (shallow). Nos la jugamos abriendo colegios para septiembre y esto produce una sensación de estar a punto de sacar la cabeza del agua pero al mismo tiempo que alguien nos enganche un ancla al tobillo. 

Shallow

Vídeo - Shallow


Septiembre - Dance Monkey, Tones and I. 

En palabras de la artista, este tema habla de la frustración personal y la falsedad de la gente. En septiembre ése era mi sentir, frustración por no poder controlar lo que pasaba y también por ver a mucha gente vivir como si no sucediera nada. 

Dance monkey

Vídeo - Dance Monkey


Octubre - La Ferida, La Fúmiga. 

Con guiño a Los Rodríguez incluído. La vacuna parece cercana "Ahí arriba, ahí arriba, la llum que tanca la ferida [...] Ahí arriba, ahí arriba el licor que allarga la vida". Podemos soñar con un verano de 2021 más normal. 

La ferida

Vídeo - La ferida


Noviembre - Indestructibles, La habitación roja.

Cuando todo parecía normalizarse, volvemos a darnos cuenta de que seguimos luchando, huyendo hacia delante. ¿Qué ha pasado si a principio de año éramos indestructibles? 

Indestructibles

Vídeo - Indestructibles


Diciembre - Carrer de l'amargura, Zoo. 

Mi canción del año, sin duda. Cobra especial relevancia en diciembre, en el último día del año. Esta canción es la protesta contra una clase política que nos encorseta y no nos deja progresar, sin embargo para mí significa "la ley de la vida", esa agridulzura amarga de saber que nace una nueva vida (lo dulce) a la que si no hay recursos no se le podrá satisfacer tanto como nos gustaría (lo agrio), y además saber que algun@ de nuestros mayores nos deja (lo amargo). Un paralelismo con este año inolvidable; mientras la alegría desbordada por el nacimiento de un bebé debía reducirse a dos personas en el hospital, la vida de ancianos y no tan ancianos se apagaba. Y al mismo tiempo las cervezas eran brindadas en las terrazas de los bares... 

"Però el rellotge s'atura allà dalt, i es mesclen la locura, la mort i el carnaval..."

"Pero el reloj se detiene allá arriba, y se mezclan la locura, la muerte y el carnaval..."

Carrer de l'amargura

Vídeo - (Directe) Carrer de l'amargura


Playlist completa 

Carrer de l'amargura




miércoles, 30 de diciembre de 2020

Las 20 del 20-20. Amnesia

 Eran las 20h de cualquier día de abril de 2020 y salíamos a aplaudir a balcones o ventanas, ¿se acuerdan? Parece que fuera hace un siglo, pero fue este mismo año hace apenas 8 meses. Salía a aplaudir quien no estuviera enfermo, trabajando...o muerto. Desde mi casa también oía las sirenas de los barcos cada día a esa hora; unas sirenas que -paradojas de la vida- la última vez que las había escuchado sonar al unísono había sido a modo de celebración en el minuto cero de cada año nuevo. 

¿Y recuerdan por qué aplaudíamos? Aplaudíamos agradeciendo, homenajeando y apoyando al personal sanitario que de la noche a la mañana se había visto desbordado y redoblaba sus esfuerzos por tratar de salvar vidas mientras se jugaban la suya. Y se la jugaban porque en ese siglo que son los 8 meses que nos separan desde el inicio de esta nueva era, el desconocimiento era mayor que las ganas y en muchos centros (y por supuesto tampoco para el resto de la población) no había disponibilidad de equipos de protección individual ni equipo técnico.

Y lo hacíamos (aplaudir) y nos olvidábamos del color político. Del nuestro y del color del personal sanitario, que se reducía al blanco, verde o azul según su indumentaria. Y parecía que por segunda vez (la primera fue entre gritos y pitos) los españolitos hacíamos algo a la vez, al unísono y sin confrontación, sin querer sacar rédito de las desgracias de los otros. Parecía, pero no. Porque vino entonces quien dijo que los aplausos estaban bien pero que una compensación económica o contractual tampoco estaría mal. Porque vino quien dijo que aquell@s que aplaudían estaban defendiendo un régimen comunista filoetarra bolivariano. Porque vino también quien vio apoyo a su gobierno autonómico en las ovaciones vespertinas.

Y fue así como volvieron a dividirnos y a distraer nuestra atención de lo verdaderamente importante. De lo que le pasaba a nuestro vecino el facha, nuestra vecina la feminazi o a los anarquistas del edificio de enfrente. Porque total, si no piensan como nosotros no merecen vivir. Cuando desde el balcón facha nuestro vecino nos miraba, esquivábamos su mirada dando a entender que esos aplausos no eran para él ni sus afines puesto que no están a la altura. Cuando la vegana de enfrente lloraba nos burlábamos de ella porque alguien que no come jamón no puede entender lo que alguien "normal" como nosotr@s siente. Porque seguro que no hay personal sanitario vegano, facha, anarquista o feminazi.

Se nos olvidó la dimensión humana del drama y volvimos a los tiempos de la radicalización de la población igual que se nos olvidará a las 21h del 21 de abril de 2021 que hará un año que salíamos al balcón a aplaudir porque la cosa estaba muy malita. Y se nos olvidará y parecerá que no haya sucedido, porque para much@s la cifra de ausentes seguirá siendo eso, una cifra. Y la vida seguirá para una mayoría como siempre, porque no perdieron a nadie o porque no fueron agraciados con el retraso de una intervención programada desde hacía tiempo porque no había espacio ni personal para ell@s en el hospital. 

Se nos olvidará también que de esta íbamos a salir mejores. Íbamos...

martes, 22 de diciembre de 2020

Los bombos

 Para mí hoy es el día que oficialmente empieza la Navidad, con el soniquete de es@s niñ@s en la radio, en la tele de fondo mientras se hacen tareas en la casa...Ese soniquete que deja de serlo cuando alzan la voz cantando un premio.

En circunstancias normales ya tiene su emoción. Emoción por ver cuándo salen los premios, por ver dónde tocan...pero sobre todo emoción por saber que le puede haber tocado a alguien realmente necesitado o que quien haya sido agraciado puede (o podría) también ayudar a alguna de esas personas. En circunstancias normales. Pero estamos en 2020, a final del mismo por suerte. Este año se pueden desbordar aún más las emociones ya que el desgaste emocional en general es considerable.

Desde joven siempre he estado en medio de todo lo que supusiera fiesta, jolgorio, alegría...Y la lotería, en el ámbito controlado del juego, tampoco iba a ser una excepción. No sé cómo, bueno quizá sí..., acabé siendo el de la lotería, el que si un día toca esa lotería gestionada también podrá ponerse la camiseta de "EL GORDO VENDIDO AQUÍ". Bromas aparte, y aunque parezca un tópico, sería la mejor manera de repartir ilusión.

Y como este post va de emociones, prepara el pañuelito porque a continuación te dejo algunos enlaces que quizá te hagan poner la piel de gallina o quizá llorar.

¡Suerte!


Justino

Pon tus sueños a jugar

21 euros

¿Qué vamos a decirle?

22 otra vez

miércoles, 25 de noviembre de 2020

La confianza

 Escuché una vez, hace tiempo y me perdonaréis por no recordar ni dónde ni quién lo dijo, que el mundo está basado en la confianza. Desde entonces no hay día en que no piense en ello. Por ejemplo cuando conduzco y paso un semáforo en verde sabiendo que en la calle perpendicular hay un semáforo en rojo y que, a priori, no se lo va a saltar nadie.

Me rebatirás que siempre hay loc@s que ignoran la señal y siguen su marcha independientemente del color que vean, y te daré la razón pero hasta cierto punto, porque ¿por cuántos cambios de color pasa un semáforo a lo largo de un día? ¿Y si lo hacemos extensible a toda una ciudad? ¿Y cuántos accidentes ocurren al día porque alguien se saltó su semáforo en rojo consciente o inconscientemente? Un porcentaje ínfimo, ¿no?

Pienso a menudo en qué momento de la historia se quebrantó la confianza, porque a priori, si no estuviéramos condicionados por el peso de tantos años de "evolución" tod@s confiaríamos en tod@s (y entro aquí en un terreno que desconozco completamente como es el de la filosofía). Algun@ de l@s primer@s homínidos que dominó el fuego, a la hora de cenar le extendería un bistec de mamut a su compañer@ haciéndole entender que ni se quemaría ni se moriría por llevarse al buche ese pedazo de carne, ahí ya había confianza. Pero y los animales, ¿también confiaban y eran confiados? Porque si existían depredadores, también había víctimas y de aquí surge la desconfianza entre los animales, y el hombre - que también es animal - imitó esta actitud.

¡Cómo mejoraría todo si pudiéramos confiar en cualquiera! Dejarle las llaves al/la vecino/a; dejar la bici sin candado para hacer un recado; dejarse poner un "chis" en la vacuna contra el coronavirus; dejar a nuestr@s hij@s en manos de profesor@s, cuidador@s, monitor@s la primera vez sin conocerlos de nada.

Pero lamentablemente el "bug" en el sistema existe y siempre hay quien aprovecha el exceso de confianza de un@s para hacer menguar la de much@s. Maldita brecha que siento que en esta época se ha hecho más grande. Los que confían VE'sus!! los que aprovechan el exceso de confianza. 

viernes, 23 de octubre de 2020

Limpiar el historial

 El otro día fui al baño, a uno que no era el mío pero a pesar de ello muy limpio, y a hacer algo que nunca nadie podrá hacer por mí. No entraré en lo escatológico por mucho que le pese a algun@s. Había un cartel con recomendaciones de higiene, ¿os habéis fijado en cómo han proliferado los cartelitos? Muchas veces me convenzo de que es imposible evolucionar si nos tienen que indicar en todos los sitios qué se puede hacer y qué no, y no hablamos de nada complicado sino de aspectos en los que aplicar el sentido común sería suficiente. Entre otras indicaciones, en la hoja se podía leer "Por favor tira de la cadena", ¡vaya confianzas! Apenas nos conocemos y ya me tutea. 

Mis hijas, ya nacidas después de la primera década de los dos mil, no han visto un inodoro con cadena en su vida, pero es que ni se plantean la literalidad de la expresión, la han escuchado desde siempre y no reparan en si hay o no una concatenación de eslabones que tirando de ella permitan soltar agua que limpie los desechos. Y yo, que por acumulación de años y repetición de visitas a los excusados de distintos lugares ante la llamada de la naturaleza, sí que he visto esas cadenas que en lugar de privarte de libertad te dan la mayor sensación de la misma, le doy vueltas y vueltas y no atino a encontrar una expresión mejor que la existente, que no sea excesivamente larga, que se pueda construir con palabras del castellano, medianamente comprensible y pueda utilizar todo el mundo para sustituir al vetusto "tirar de la cadena". 

Después de reflexionar mucho (¿oís la risa?) algunos de mis descartes han sido:

Borrón y cuenta nueva: "¡Paco, acuérdate de hacer borrón y cuenta nueva!". 

Tendría connotaciones de suciedad y no sería apropiado para el contexto del que hablamos. 

Darle al pulsador: "Jimena, por favor, cuando termines dale al pulsador". 

No sé vosotr@s, pero yo veo la siguiente escena: las paredes de alrededor del váter giran sobre sí mismas y de repente ese cuarto de baño se transforma en el plató de pasapalabra, con su pulsador-seta (rojo o azul según el gusto del/de la concursante), que es oprimido con fuerza por ambas manos e inmediatamente la cisterna se ilumina con leds mientras se produce la descarga de agua y su consiguiente sonido ensordecedor, sobre todo si es de madrugada. 

... tampoco me cuadra. 

También hay algunas expresiones que podríamos tomar prestadas del mundo informático:

Limpia el historial, haz un reset al baño, reinicia la cisterna o pasa el antivirus, tan necesario ahora mismo. 

O del deporte*:

Haz un jaque mate, un home run o un eagle.

Será que mi inventiva está bloqueada, pero no tengo mejores opciones que "desaguar", "vaciar la cisterna" o con la que definitivamente me quedo es la ya mencionada "limpiar el historial". No te digo que me lo superes, iguálamelo. 

Y ahora, si me disculpais, tengo que ir a tirar de la cadena...política, eso sí que no evoluciona. 

¿Tienes alguna propuesta mejor? 

*Ya hablaremos de si el ajedrez es un deporte. 

viernes, 16 de octubre de 2020

Estornudar está mal visto

 Siempre he sido de estornudar mucho, y cuando digo mucho es llegar a estornudar 15, 20 ó 28 veces seguidas,  ¿quién dijo que para exagerar tuviéramos que utilizar una serie regular de números? Y no se te ocurra cortarme la racha porque eso evitará que pueda librarme de cualquier dolor de cabeza que tenga y el karma te lo devolverá en forma de bostezo infinito. 

¿Se contagia el bostezo también de leerlo? 

No hago grandes aspavientos ni los decibelios de mis estornudos superan los niveles permitidos en zonas acústicamente saturadas, pero sí que soy constante y rápido (todo lo contrario que para madrugar) como si de las campanadas de fin de año se tratara, ¡bendito fin será el de este 2020!

Con lo que sí procuro tener cuidado es con mi cuello, cada latigazo puede derivar en rotura de cervicales. Y al mismo tiempo procuro separar mi cabeza a más de 40 centímetros de cualquier superficie rígida que suponga un peligro para la integridad física - propia o ajena. Si estornudo de frente a una pared no sería más que una caricatura de un Crash test dummy estampándome y partiéndome la nariz generando una imagen que ríete tú de Luis Enrique en el mundial del 94 después del codazo de Tassotti. Y si estornudo frente a alguien que no mantenga la distancia física y social, igual me confunden con el Zidane más cabreado, habría que pedir el VAR. 

Y ojito con los esputos, veloces como ellos solos y que si ya estaban mal considerados antes, ahora son esputos non gratos donde quiera que viajen. Quien les puso ese nombre ya sabía que no hablaba de algo agradable. Les hemos alzado muros para que no traspasen fronteras, pero son tantos y tan infinitos que alguno escapará. 

Me planteo cómo va a ser la siguiente tanda de estornudos en público: quizá tenga que agacharme entre dos coches, sin cámara de asistencia al aparcamiento, como joven tras una larga noche de fiesta hasta que pase la tormenta o tenga que poner caras más raras que Mr. Bean para contener la ráfaga. O puede que tenga que tirar de la técnica "avestruz" y esconder la cara - mascarilla mediante - en mi sangradura durante algunos minutos cual acusado sale del juicio para no ser reconocido. Lo que ocurrirá seguro es que crearé un perímetro de seguridad a mi alrededor por el mero hecho de estornudar. 

Tendré que reprimir las lagrimillas causadas por la reiteración del estornudo, al menos en público, hasta que pase la borrasca. 

Y es que estornudar está mal visto.

Reto: habrás notado que he repetido estornudo, estornudar... No he sido capaz de encontrar un sinónimo, ¿me ayudas? 

lunes, 5 de octubre de 2020

Instagram en canciones

Prometo que cuando estaba preparando esta entrada no tenía ni idea de que hoy se cumplían 10 años desde la creación de Instagram, sirva entonces como felicitación a esta red social. 

Siempre me llamó la atención cuando estudiaba el concepto de "intertextualidad". Da significado a ese momento en el que se habla o escribe y se hace referencia a otros textos o contextos que nos ayudan a entender mejor el relato que estamos leyendo u oyendo. Trasladado al mundo de hoy cada hipervínculo de una página web sería ese puente a otros conceptos que nos dan mayor profundidad en la comprensión. 

Y ¿por qué cuento todo este rollo? Porque oyendo canciones me ha parecido curioso que cada vez haya más referencias a Instagram (no así a Facebook o a Twitter, aunque también las haya, ¿quién no recuerda el hit "Te borro del Facebook"?). Puede que sea una cuestión de generaciones o puede que el impacto de la red social haya sido capaz de trascender fronteras que sus otras colegas no han podido. En todo caso he intentado hacer una recopilación de temas que hacen mención directa de Instagram.

Y es que ya se habla del fenómeno de la "instagramización", para aludir a la inmediatez y efimeridad  del momento en lo que a captar y publicar una fotografía representa. 

No deja de ser curioso como algo que quedará publicado para siempre -dioses de lo digital mediante-, sea tan fugaz y ya haya estrategias para determinar que el alcance de esa fugacidad sea lo más amplio posible y tratar de contrarrestar lo efímero en una batalla contra el reloj y la acumulación de likes. 

Pondré en primer lugar la canción "No me sale" del gran rapero Arkano. Una canción que no estuvo exenta de polémica, ya que vino precedida de unos vídeos  que el mismo artista alicantino subió a las redes; en los que se le veía bebido y grabando a una mujer medio desnuda y que desconcertaron a más de un@.

No me sale - Arkano (Explicit) 


Repito grupo, sí, Vetusta Morla, con su tema Palmeras en la Mancha, y la colaboración de El Mundo Today. Casualidades de la vida que aparezcan de nuevo aquí. 




La más reciente y quizá pegadiza la interpreta Maluma, titulada Hawái. 

También, y como ya empieza a ser costumbre, no ha sido bien aceptada en el entorno feminista y ha habido incluso réplicas en varias versiones cambiando la letra. 




Dimitri Vegas & Like Mike y David Guetta entre otros también satirizaron acerca de la doble vida de la gente, una en Instagram y otra en lo terrenal. 




Deantrbl, totalmente desconocido para mí hasta hoy que he investigado un poco, y ya hace dos años de la publicación de esta canción en YouTube. Quizá el tema más profundo y ácido de todos los del post.



Y la más delirante, el grupo Alavedra con la de "Instagram". Para mí es de esas canciones que se componen "de broma" y acabarán en nuestra mente durante mucho tiempo. 


¡Humor que no falte! 


sábado, 3 de octubre de 2020

Citius, altius, fortius

Escribo motivado hoy. Porque he vivido -por streaming y gracias a todos los avances y al trabajo de la Federación valenciana de gimnasia- una competición de deporte base en la era Coronavirus. No hablo si quiera de post-coronavirus. Hablo en pasado porque lo que me afecta directamente a mí, o a mi hija y a sus compañeras y entrenadoras del club ya ha pasado, pero en realidad el evento continúa mañana. Ha sido muy extraño y desesperante en momentos puntuales.

Está claro que a cada padre o madre nos hubiera gustado que nuestra pequeña estuviera en primer plano en cada momento que competía en cada aparato, pero los medios técnicos y humanos son los que son y no se le pueden pedir peras al olmo. Aun así el esfuerzo organizativo de la federación y del Club la Plana que hace uso habitualmente de estas instalaciones ha sido innegable.

Es un éxito que se haya podido disputar la competición autonómica después de haber leído el siguiente titular:

 https://www.lasprovincias.es/deportes/futbol/generalitat-plantea-suspender-20201001115353-nt.html

Las gimnastas más pequeñas han competido ajenas a esta "amenaza" y todas se han esforzado al máximo, pero a los padres/madres nos machacaba la idea y no queríamos ni asimilarlo ni creer que fuera a consumarse. No entendíamos que cumpliendo todos los protocolos a rajatabla (toma de temperatura corporal antes de entrar al recinto, lavado de manos, distancia y mascarillas mientras no se competía, competición a puerta cerrada y con un aforo de gimnastas más que reducido debido a la división por turnos en distintas sesiones) esa suspensión del deporte base pudiera producirse, ya que se ven muchas más atrocidades que suponen sin duda mayor riesgo que el que entrañaba hoy el desarrollo de esta competición deportiva.

Y es que el deporte implica algo más que lo que conlleva la palabra en sí: Mens sana in corpore sano, ¿verdad? El deporte es una vía de escape, lo hemos visto tod@s durante el confinamiento, donde quien más y quien menos hizo alguna flexión o caminó más de lo que estaba acostumbrado (tampoco vayamos a pedir una maratón ahora). 

El deporte es afán de superación ya que si hoy no me sale, mañana lo intentaré y seguramente tampoco saldrá pero hay muchos días para seguir practicando. El deporte es disciplina; yo sé que tengo que entrenar tal y tal día o que tengo que correr esta u otra distancia en más o menos tiempo y nadie mejor que nuestro "yo" deportista nos puede inculcar esa constancia.

El deporte es educación, ya que un@ saluda al llegar y se despide al irse -evidentemente la educación no se limita a esto, pero es importante- o si hay que reclamar algo hay que utilizar toda la educación que se tenga. El deporte es respeto -sobre todo a l@s contrincantes- ganen o pierdan, ya que cada un@ tiene su historia, sus retos, sus objetivos y a tod@s hay que prestarles nuestra atención y admiración. El deporte es humildad, ya que el/la que gana y mira con desprecio a l@s demás no será bienvenid@ en el Olimpo.

Y sobre todas las anteriores afirmaciones, el deporte es cultura. Porque se aprende a tolerar, se aprende geografía, se aprende historia como el día en que Jesse Owens hizo agachar la cabeza a Hitler cuando se alzó con 4 medallas en las Olimpiadas de 1936 en Berlín; se aprende anatomía; se aprende física mediante parábolas, equilibrios, palancas y centros de gravedad y se aprenden matemáticas porque perdiendo de dos en el último segundo de un partido de baloncesto y con posesión del balón no hay otra alternativa que un triple para ganar o dos para empatar (simple, pero con las pulsaciones por las nubes y el crono en marcha, a veces es difícil calcular esto).

Y el deporte son valores, resiliencia, solidaridad...Aunque en las casas y en los centros educativos se intenta educar lo mejor posible, hay vacíos que sólo llena el deporte y que en la mayoría de los casos no hace falta enseñar explícitamente, están implícitos en cada disciplina.

Por suerte, al menos es mi opinión personal, el Consell ha dado marcha atrás en su intento de arremeter contra el deporte base tal y como se puede leer en la siguiente noticia.

https://www.levante-emv.com/deportes/2020/10/03/consell-mantiene-deporte-base-14880280.html


domingo, 27 de septiembre de 2020

Con dos pistolas

Las preparo para lo que viene; ensayamos lo que va a suceder. Lo toman con resignación. 

Aún aprieta el calor a primera hora de la mañana cuando salimos de casa después del ritual que precede a la ceremonia. Por el camino las ruedas levantan polvareda y la gente cubre sus rostros para protegerse. Miradas esquivas que aun solidarizándose, no quieren ser cómplices del atropello que se avecina. 

Se abre el doble portón en el lugar y hora indicados cuando aparece el sheriff con su cara cubierta y sus dos pistolas en ristre, una en cada mano. Y va apuntando a la frente de l@s niñ@s disparando sin piedad. Mientras una se recarga, la otra dispara. Uno detrás de otra; otro detrás de una. No hay piedad. No se salva nadie. Mis hijas esperan y apenas me miran - no sé si por vergüenza o por incomprensión de la situación - mientras avanza el pelotón, no hay palabra que consuele ya. 

Lo peor de todo es que los menores saben a dónde van y no amagan si quiera con echar a correr. Sonríen incluso en su fila de a uno. Los percibimos como una ofrenda a los dioses después de haberlos tenido en nuestro regazo tanto tiempo. 

Es el mal de nuestro tiempo: la nula piedad para con el prójimo, ni con el próximo ni con el primogénito. Y allí están los padres y madres impertérritos, observando como sus hij@s pasan el umbral. Nadie llora, nadie grita. Los adultos hemos perdido el oremus. Como mucho hay alguien que tras ver la escena con su vástag@ como protagonista acelera el paso y se aleja. No sabemos si a llorar. No hay reproches a la autoridad, tod@s acatamos la ley. Algun@s cabizbaj@s, otr@s erguid@s derrochando honor, van pasando las criaturas al purgatorio. Herodes se regocijaría con la estampa.

Van cayendo. Un@ a un@. Ni una gota de sangre. Tiros limpios y estudiados, todo con silenciador para hacer más llevadera la tortura. 

Es lo que presenciamos cada mañana en el desembarco de nuestr@s hij@s en el colegio. La medición de temperatura antes de la jornada lectiva, aunque necesaria, hace recordar tiempos en los que las ejecuciones no eran - por desgracia - con infrarrojos sino con armas de verdad. De las que matan. En este caso también hay armas, pero preventivas, que permiten (o permitirían) evitar muertes.

A la hora de salir se abren las compuertas y también con orden sale un torrente de escolares que sus familiares recogen para mañana volver a repetir cada paso. Es aburrido y monótono, aunque necesario. 

viernes, 25 de septiembre de 2020

La igualdad de género en la escritura

Hace poco volví a leer un artículo sobre el origen de la letra "ñ", que viene de las abreviaturas que se utilizaban en tiempos anteriores al siglo XV donde se escribía una raya sobre una parte de aquella palabra que se abreviaba. Por ejemplo "Donna", por mujer, pasaba a ser Dona con una línea sobre la n y de ahí a la actual Doña (ahora sí con una eñe con su virgulilla bien colocada). 

Vengo a decir con lo arriba expuesto que el lenguaje es algo dinámico y que en función del contexto su variación será más o menos lenta. En los años de los manuscritos y donde las cartas viajaban en carruajes por caminos de tierra los cambios serían muy lentos. Podríamos pensar que hoy en día ha aumentado esa velocidad, pero lo cierto es que proporcionalmente los cambios se implantan más paulatinamente, al menos en las organizaciones oficiales que los regulan, porque bien distinto es el ritmo que nosotros - la gente de a pie- vamos concediendo a esas variaciones. 

Se suma además la osadía que tenemos muchos ignorantes de opinar sobre lo que no conocemos, como por ejemplo el "enganchón" que leí en Twitter en el que una tuitera acusaba a otra de no ser feminista por utilizar el término "parental", pensando la primera que hacía referencia a "padre". En un giro inesperado de los acontecimientos la acusada se revolvía y defendía exponiendo que provenía de "parens" con el significado de "la que pare" o de "pariente" con lo que saldríamos de un lío para meternos en otro, porque una familia monoparental formada por un padre y un/a hij@ necesitaría un nuevo nombre, o a todas las mujeres de nuestra familia deberíamos llamarlas "marientes" o "marientas" llavándolo al extremo. "Son mis marientas lejanas, han venido de visita". 

De la misma manera, en tiempos de la inmediatez sigue abierta la batalla sobre si debemos escribir "niños", "niñas y niños", "todos", "todos y todas" o si acordamos una manera en que la economía del lenguaje (escrito en este caso) juegue a nuestro favor con tal de ahorrar caracteres, palabras y al mismo tiempo equiparar a hombres, mujeres y viceversa... Perdón, perdón, pero era inevitable. En definitiva, matar dos pájaros de un tiro. 

Recuerdo que en uno de los programas de Buenafuente él y Berto intentaban resolver cómo pronunciar la @ cuando se utiliza para englobar masculino y femenino en un mismo término y así no aburrir al lector (o lectora). 

No he investigado al respecto de quién fue el /la primer/a en utilizar el símbolo de la arroba como aglutinador de géneros, pero me parece el paralelismo más cercano a nuestra eñe. Con la diferencia de que en este caso implicaría un cambio importante en cuanto a la pronunciación del castellano, ya que no leeríamos literalmente lo que estuviera escrito, sino que tendríamos que interpretar ese símbolo y extendernos y detenernos más diciendo "blancas y blancos" cuando veamos "blanc@s" escrito. 

Personalmente no entiendo ese odio hacia la utilización de la arroba en el lenguaje escrito, pensándolo bien ya tendríamos dos símbolos únicos en español. Además resolvería situaciones en palabras ambiguas : Azúcar blanc@

Quedaría por solucionar cuando es el artículo el que puede ser de ambos géneros: 

El / la maratón

El / la linde 

El / la mar 

Pero eso, ya vendrá. 


Cuestión de lenguas viperinas

Como muchos sabéis soy Licenciado en Traducción e Interpretación, y aunque en este caso no sea un asunto estrictamente relacionado, porque creo que hay más de formas y ética que de traducción, creo que puedo opinar aunque sea de una manera muy modesta. No soy ni de lejos el mejor hablando inglés, pero sí que aprecio a quien se esfuerza por aprender y mejorar cualquier idioma. 

 ¡Que te pongas la mascarilla! 

Es lo que seguramente le dijo el doblador a Carlos Galiana esta semana durante su intervención ante las cámaras para defender a Valencia como capital Europea de la innovación. Vaya por delante que Galiana ya ha pedido disculpas. 



Todo este numerito me ha hecho pensar en que muchos se le han tirado al cuello y quizá, sólo quizá y presuntamente, siempre habla el que más tiene que callar.

Empezaremos por Toni Cantó, que tanto se le llena la boca llamando "Monchito" a Galiana, pero que no supo soltar ni una en valenciano en este programa. Con un par de minutos de vídeo tendréis más que suficiente.



Y ahora vienen sus vídeos hablando inglés:

...

...

...

Bien, ¿no? Pronunciación correcta, tono de voz correcto, estructura del discurso correcta...

Pasemos página, vamos con el matrimonio Botella-Aznar. Deleitense:




Aquí no sé si habla inglés, pero vergüenza da un rato:


Zapatero el breve



Pedro Sánchez cubriendo de sobra el expediente.



Santiago Abascal sobrado enviándole recaditos a Mariano Rajoy.


Quien le apunta desde atrás es Iván Espinosa, con diferencia el que mejor sale parado en esta comparativa, y como muestra un botón que también incluye a Pablo Iglesias con un nivel de andar por casa.

¿No es curioso que en un partido que proclama tanto esas ideas españolísimas haya alguien que domine también el inglés?



Albert Rivera. Obviando que al principio de la intervención se olvida de utilizar el "has" para la tercera persona del singular, el resto es más que aceptable.



Y mi debilidad, Mariano Rajoy, porque tiene razón "It is very difficult todo esto"



¿Fue correcta la decisión de Galiana de parapetarse detrás de una mascarilla mientras alguien le ponía voz a su discurso? Seguramente no, pero pienso que fue más coherente por reconocer que no se sentía cómodo hablando en inglés. Mi opción hubiera sido hablar en mi lengua y que algún traductor interprete o subtitule siempre que sea posible.

lunes, 21 de septiembre de 2020

El metadocumental

¿No os pasa que cogéis el móvil para anotar tres productos en la lista de la compra, os dais cuenta de que hay una notificación en Facebook, otra en Instagram y os lanzáis como loc@s a ver qué son? Nada importante, pero al menos ya podemos seguir viviendo tranquilos...O no. Cuando al día siguiente llegamos al súper no recordamos aquello que nos hacía falta, pero no pasa nada, lo tenemos escrito en nuestro móvil... O no. 

Esta semana vi el documental de Netflix "El dilema en las redes" y como me comentó mi amigo Sergio "no dice nada que no sepamos, pero asusta que te lo confirmen".

No es una película, pero intentaré no estropear nada del final del docu (he esquivado bien la maldita palabra "spoiler"), no obstante si sois de l@s que os enfurruñáis cuando os desvelan algo de esa película o documental que tenéis pendiente de ver, creo que es mejor que lo dejéis en este párrafo. De verdad que no me enfado. 

También vi "Los juegos del hambre" creo que como consecuencia de la rapidez del algoritmo de Netflix. Todo el conjunto (docu y peli) me hacían ver y darme cuenta de que somos manipulados, que much@s somos conscientes de ello y que o no podemos o no queremos desengancharnos de esa manipulación. 

En "El dilema de las redes" (Social dilemma es su título en la versión original) distintos ex-empleados de diferentes redes sociales o empresas punteras tecnológicas, cada cual más multimillonaria, cuentan como por motivos éticos fueron "quitándose" de esos empleos o intentaron cambiar el rumbo de esas compañías con pequeñas acciones dentro de cada empresa y dentro de la parcela que cada uno podía abarcar. Es curioso que mientras pasaban los créditos del documental y yo me encontraba en algún punto equidistante entre la alucinación, la indignación y la huida de todo lo digital, el convencimiento de ser una marioneta en manos de gigantescos titiriteros para proporcionarles si quiera un céntimo se consolidaba dentro de mí. Un algoritmo - insisto:  después de ver un documental en principio contra la manipulación que hacen de nosotros las redes sociales - me incitaba a consumir más productos, en este caso películas, de una plataforma que aunque no sea una red social en sí, sí que mide y evalúa tus gustos para sugerirte películas o series similares y al final aguantar para pagar un mes más de suscripción. Desde mi perspectiva es hipócrita a la par que inocente. 

¿Cuánto dinero valgo para ellos? No yo como persona física, que creo que eso les importa bien poco o nada, sino yo como generador de negocio. ¿No sería justo que cada uno de los que aumentamos la cuenta de beneficios de esas empresas recibiéramos un importe de entrada al abrirnos una cuenta y unos dividendos al final de cada ejercicio? ¿No estamos al fin y al cabo cediendo nuestros datos a cambio de ser susceptibles a su manipulación? 

No tengo intención de borrarme ninguna cuenta de ninguna red social (por favor, si alguien sabe de algún término alternativo para denominar a las rrss, que me lo haga saber, que lo he repetido muchas veces pero no veo otra forma de llamarlas) pero sí que intentaré ser más consciente del uso que hago yo y hace mi familia de ellas. Para mí Internet siempre ha sido una herramienta, pero igual que sucede con un martillo, todo depende de cómo y con qué fin lo uses. En principio es para clavar clavitos (invocación a Pablito), pero también Pablito puede clavar clavitos crucificando a alguien. La herramienta y la acción son las mismas; la intención y el resultado drásticamente distintos. 

Aparte de todo lo que menciona la producción de Netflix, hay que considerar también la cantidad de veces que nos distraemos al día mirando la pantalla por el mero hecho de necesitar estímulos, pero nos olvidamos del resto. 

El caso es que había venido a apuntar patatas y kétchup en la lista de la compra y al final me he liado escribiendo una nueva entrada. Seguro que mañana cuando vaya a comprar me acuerdo de todo y lo podré ir metiendo en el carro mientras repaso Twitter. 

jueves, 17 de septiembre de 2020

Crear tu estilo en el arte

Recientemente se ha desatado la polémica porque el artista Okuda ha pintado el faro de Ajo. Un faro se supone blanco impoluto, o blanco con franjas rojas o azules... o no. Eso debieron de pensar quienes encargaron el trabajo al artista cántabro. 

A raíz de que saliera el nombre de Okuda a la palestra, caí en la que había sido el artista de la falla municipal de Valencia Equilibrio Universal en el año 2018 junto a Latorre y Sanz y que no había dejado indiferente a nadie. 

Much@s de indignaron, a mí particularmente me pareció algo distinto que abría nuevas vías (para lo tradicional ya tenemos el resto de fallas, ¿no?)

No quiero entrar en ese debate, no es el tema de esta entrada. Lo que me gustaría destacar es que un artista, casi como una empresa, destaca cuando se especializa en algo y en este artículo (quizá sea demasiado pretenciosa la palabra) os traigo tres muestras de ello.

OKUDA

No hay más que contemplar el faro de Ajo


O la exposición que realizó en el Convent del Carme en València también durante marzo de 2018.



Un infinito de colores y formas geométricas que van tomando vida en la cabeza del cántabro y después plasma sobre paredes de edificios para romper la monotonía cromática de algunas urbes. También ha colaborado con el deporte, en concreto con el equipo de baloncesto de Estudiantes, de Madrid en su sede de Magariños.


O con el diseño de esta original camiseta.


Enlazando con las fallas recordé que también el equipo de @Pichiavo diseñó la falla municipal de 2019 "Procés Creatiu", y desde mi punto de vista personal fue otro acierto. 


Su estilo se basa en una mezcla que a priori podría considerarse casi un sacrilegio, pero dado que las esculturas originales no se tocan, creo que es acertada y que una vez más, marca y define un estilo. Su principio general es realizar graffitis e incluso golpes o manchas de pintura en tonos pastel sobre esculturas clásicas, ya sean tridimensionales o en un plano bidimensional (dibujar la escultura y sobre ella los graffitis).

Tienen tanto proyectos en exterior, como este, que sería una anodina fachada blanca pero que los artistas logran convertir en un lienzo colorido, y además puede que sea otra manera de acercar el mundo clásico a l@s más jóvenes.



Como en interior



Me planteo a veces si habrán pensado en utilizar como base graffitis o pintadas ya hechas en paredes para, sobre ellas, plasmar dibujos de esculturas clásicas, se lo preguntaré.

Para más información, podéis visitar su web:


Y cerraré la entrada de hoy con uno de los que más me llaman la atención, y una de esas historias que comienza haciendo algo casi por aburrimiento pero esa habilidad se va desarrollando y perfeccionando obteniendo como resultado a Mr. Doodle https://mrdoodle.com/

Una locura bastante graciosa y que puede parecer fácil, pero vista la rapidez de ejecución quizá haya que plantearse esta afirmación. Como presentación os dejo un vídeo de cómo redecoró su habitación.


Tiene más de dos millones y medio de seguidores en Instagram, así que no es raro que lo conozcáis también, pero por si acaso aquí dejo muestra de alguna de sus hazañas. Fijaos que hasta su ropa lleva sus "doodles" o monigotes, podéis compraros una camisetita a un módico precio aquí:

Camiseta TO'GUAPA

O podéis recrearos en la reinterpretación de "El grito"



En cualquier caso, os recomiendo que visitéis las redes sociales de cada uno de los artistas arriba mencionados o bien sus páginas web.

Como siempre, espero que os haya gustado, y si veis que algo no es correcto decídmelo por favor abajo en los comentarios.

¡Gracias!

sábado, 5 de septiembre de 2020

El vals del ignorante

El ignorante soy yo, el vals lo descubriréis en esta entrada. Soy ignorante porque mi nulo conocimiento en música hace que este post no sea más que una osadía, así que cualquier aspecto que veáis que es incorrecto agradecería que me lo comunicarais y así lo podría corregir.

Vamos al grano, ¿qué es un vals?

Es una composición musical, en compás de tres por cuatro.

Sonó en mi mente un vals, un vals de los clásicos y me dio por pensar que cuántas canciones, digamos "modernas", estarían compuestas sobre este ritmo de vals. Se me hizo difícil al principio encontrar alguna, pero finalmente he conseguido recopilar unas cuantas. Os gustarán más o menos, pero al final solo trato de agrupar temas que tengan este ritmo en su totalidad o parcialmente.

Se baila, o bailaba, un vals en el día de la boda y he sabido también que en algunos países latino-americanos se celebra una fiesta cuando una chica cumple quince años y que originalmente también se bailaba un vals, aunque ahora ha ido derivando hacia composiciones más modernas y movidas, pero se le sigue llamando "el vals de los quince años".

Me centraré especialmente en temas en español y para abrir boca "El vals del obrero" de SKA-P, que sólo cuenta con los compases iniciales con el vals, pero luego cambia ya a ritmo de SKA, curioso que por unos segundos le dieran el nombre de vals a esta reivindicativa canción. Y ojo, porque va de menos a más, no te pares solo en los primeros vídeos.


Seguiré con Chayanne, atención al pastelón, con "Tiempo de vals" que tras estos días de investigación he podido saber que es prácticamente el himno de la celebración de los 15 años de las adolescentes.



También tuvimos vals representándonos en Eurovisión, con Daniel Digés y aquél espontáneo...¿alguién sabe qué fue de él? ¿Y de Daniel Digés?


He de reconocer que me ha sorprendido en este tiempo de búsqueda que apareciera la siguiente canción, que aunque tengo mis dudas de que sea un vals, sí que se aproxima bastante, ¿qué pensáis? Mecano, con "Hijo de la luna".



También Joaquín Sabina probó suerte con el vals, con "Y nos dieron las diez", ¿quién no conoce este tema?



Y cogiendo intensidad llegamos a Amaia y Rozalén, un tema que pudo haber estado en Eurovisión, pero que al final no pudo ser, "Al cantar, compuesto por Rozalén e interpretado por Amaia. Guitarra y voz bastan para marcarse un vals.


Y vamos ahora con los artistas que han hecho doblete, por ejemplo El Kanka, una de esas voces que no suenan en las radios comerciales, con dos temas:

"Instrucciones para bailar un vals"


y "Volar", también con Rozalén (que también hace doblete)


Y Bunbury, con "Infinito" (espero no meter la pata, pero si alguien me dice que es una versión y a quién pertenece, lo corregiré de inmediato)


Y "Al final"


Y me dejo para el final quizá la más reciente, de Vetusta Morla. "23 de junio"


Espero que hayáis pasado un buen rato, y si os he descubierto alguna canción que no conocíais ya me quedo satisfecho.




jueves, 27 de agosto de 2020

¿Hasta cuándo?

Final agosto de 2020, llevamos prácticamente 9 meses de pandemia, 5 desde el primer estado de alarma que he conocido en mi vida y unos 3 desde que empezaron las fases de la desescalada. 

Voy a comprar a un negocio pequeño porque me hacen falta dos o tres cosas. Veo gente haciendo cola en la calle y pregunto quién es la última, me responden y espero prudentemente manteniendo la distancia de seguridad. Salen cuatro personas y entran tres, avanzo y soy el primero en la cola, pero como aún veo demasiada gente dentro del local para lo que yo entiendo es un aforo reducido, sigo esperando estoicamente al sol hasta que salga al menos una persona.

De repente por mi izquierda dos personas acelerando cual piloto de fórmula uno, realizan una maniobra e intentan acceder al comercio (para acelerar también la recuperación del comercio de proximidad, si no no se entiende) o quizá para huir del calor que al resto no nos afecta. Y cuando están a punto de cruzar el linde y ya vislumbran la bandera de cuadros, mi yo frustrado como juez de carrera les espeta "¡Perdonen, que la cola está aquí y yo soy el primero en cuanto salga alguien, que dentro hay mucha gente!".

- ¡Ay, ¿sí?

-... (mueca por debajo de la mascarilla y zasca en todos los morros).

Salen tres personas y entro, voy raudo a por lo que necesito porque me agobia cada vez más estar en espacios cerrados con más gente (bueno, y por algo que he oído del coronavirus). Me pongo en la fila única en un pasillo estrecho, y de ahí quien llega a la línea de cajas va a una o a otra. Todos estamos mirando a las cajas con una distancia entre nosotros más o menos razonable. Si algo bueno ha traído esta pandemia es que ya no tendré que soportar más a esas personas que clavan el brick de leche en mi espalda. Un momento, no estamos todos mirando hacia la caja, hay una chica de unos 35 años que h decidido que ir hasta el último lugar de la fila es mucho trabajo y que es mejor esperar de espaldas a las cajas y en paralelo a la fila que el resto de inútiles formamos.

La chica, otra chica, que va delante de mí y gracias a su camiseta de tirantes deja ver unos tatuajes tipo manga en los brazos la mira. No sé si con superioridad, con ganas de intimidar o haciendo ver que ya está hasta el pirri, que no tiene, de gente - gentuza - como esta tipeja.

Avanza la cola y caigo en que se me han olvidado las manzanas, pero no voy a dejar mi lugar, ya volveré otro día o comeré otra fruta. La ínclita sigue sin moverse del sitio, y mientras veo a dos mujeres mayores con la mascarilla en la papada, todo muy correcto. Avanzo y me quedo a la altura de esa mema que no ha hecho ni el mínimo gesto para hacer como los demás. 

Me pienso si decirle que no está actuando de forma correcta o callar. Decido callar, es más la energía que consumiría enfrentándome a ella que no haciéndolo. 

Pago, con tarjeta y detrás de la mampara, y me voy. Me voy pensando. ¿Cómo es posible que después de tantos casos, tantas muertes, tanta información disponible... aún haya catetos de esta índole? Así esto no acabará nunca.

Quizá sean de la secta de Miguel y fans de la "plandemia", quizá sólo sean ignorantes.

Si seguimos así, ¿hasta cuándo? 

lunes, 24 de agosto de 2020

Palabras sincronizadas

Quien me conozca un poco sabrá que me gustan los juegos de palabras y jugar con las palabras. Me sigue fascinando que seamos la única especie en la Tierra capaz de representar con símbolos el idioma que hablemos y al mismo tiempo me da por pensar que si los delfines del Mediterráneo serán capaces de entenderse con los del Pacífico en su idioma, si tendrán dialectos, idiolectos... 

Al mismo tiempo siento la necesidad de darle nombre a distintas situaciones, acciones u objetos que, desde mi ignorancia, carecen de una expresión en castellano o valenciano. Intentaré explicar una de esas situaciones y con algo de suerte conseguiré aproximarme a darle nombre. 

Muchas veces voy conduciendo y pensando en asuntos tan profundos como si para los terraplanistas la tierra acaba en un terraplén y entonces deberían hacerse llamar terraplenistas... O debatiendo conmigo mismo temas de más calado que no vienen al caso. Y entre cambiar de cuarta a quinta o reducir de marcha a la vez que piso el embrague -no, mi coche no es automático- pasa por mi cabeza alguna palabra que no es de las que más se utilice habitualmente, por ejemplo "molino", y mientras adelanto a ese camión observo que en la lona lleva la fotografía de un molino y la marca de queso que transporta es "Molinos de Castilla" (invent!). 

Lo primero de todo es analizar la cantidad de cosas que se pueden hacer y pensar en apenas veinte segundos; lo segundo es ser consciente de cuánto cuesta describir esos segundos sin que se haga pesado y lo tercero y último es entender qué extraña coincidencia propicia que yo piense en una palabra y al momento ésta se materialice en forma de imagen, texto o sonido si es pronunciada por algún/a locutor/a a través de la radio. 

Para mí, una buena manera de llamar a este tipo de episodios sería "Sincronomía". De sincro (simultáneamente, al mismo tiempo), y ónoma (nombre). 

Recuerdo que de pequeño, si dos personas pronunciábamos la misma palabra a la vez, el primero que decía "Filipinas" tenía el privilegio de silenciar a su contrincante hasta que alguien pronunciara su nombre tres veces consecutivas. Juegos de niñ@s. Me consta que ahora la palabra clave es "chispas". Así que cuando ahora digo al unísono lo mismo que otra persona pienso que ha ocurrido un filipinas (sí, con minúscula) o un chispas, pero esta vez por suerte o por desgracia con según quién coincida, sin el poder del "mute". 

sábado, 22 de agosto de 2020

Necrológica de un melón

 Avanza el verano y prácticamente cada semana cuando alguien del pueblo fallece, es costumbre en esta localidad costera que  el coche (supongo que del consistorio) con altavoces haga la ronda por las calles de la zona de playa anunciando la necrológica de aquél hombre o aquella mujer, viudo, viuda o no, que vivía en tal calle y que era padre o madre de aquél, aquella, aquellos o aquellas hij@s (sudo tinta con el lenguaje inclusivo), indicando cuándo y dónde será el entierro. En mayor o menor medida cada uno acompañaremos en el sentimiento a sus familiares y amigos. 

Pero también hay que comer fruta en verano, y ¿cómo vamos a preparar ese plato de rabiosa actualidad que es el melón con jamón si no compramos melones? (Otro día ya trataremos el "de postre, pijama"). ¿Quién no ha oído esa dulce voz que declama susurrando por otros altavoces con una calidad de sonido que ya quisieran los "Beats by Dre" aquello de "¡Vengan mis parroquianas! ¡Tres melones, cinco euros!"... Así en bucle hasta que se agoten los melones. Que por cierto se ve que lo de comprar melones es sólo cuestión de mujeres, a los parroquianos ni se nos menciona.

Hete aquí el momento épico de cada verano que a mí me recuerda a alguna procesión del silencio de la Semana Santa: 30 grados a la sombra, 12 de la mañana, en una calle con dos sentidos de circulación giran a la vez, uno en cada sentido y desde esquinas opuestas, el coche consistorial (que no fúnebre) y la furgoneta repleta de melones. Cada cual con sus correspondientes decibelios, y ambos convocando a la gente para ir a la parroquia. Y aquí se produce la magia, igual que un día al año sucede en Stonehenge o en el Miguelete. Los dos vehículos bajan el volumen de sus equipos de megafonía en señal de mutuo respeto. No hay enfrentamiento por la religión, sólo concordia y consideración hacia la otra confesión. 

Oigo el rachear de sus neumáticos por el tórrido asfalto, se palpa en el aire ese halo de lo espiritual. Los faros se miran de reojo y agachan la vista, los unos avergonzados de no respetar el dolor ajeno, los otros por no dejar que las parroquianas sean sabedoras de las suculentas ofertas. 

Se cruzan a mitad de la calle, los retrovisores prácticamente rozan, se miran alejarse, los costaleros al volante aceleran el paso imperceptiblemente para alcanzar la distancia adecuada. Y cuando ese momento llega: "¡¡Al cielo con ella!!". Suben de nuevo las notas necrológicas y las melonías encadenadas. 

Todo vuelve a ser normal.