Diez años después aún recuerdo con horror aquel día. No trabajaba por la mañana y cuando fui a revisar mi correo recuerdo haber leído que alguien adelantaba lo que estaba ocurriendo en Madrid. Rápidamente encendí la tele, contrasté en internet, puse la radio...No podía dar crédito a lo que estaba sucediendo y la sorpresa y la frustración iban en aumento.
Fue un día duro, un día de preguntarse por qué deben morir tantas personas inocentes cuyo único pecado era estar en el tren. Aún hoy creo que nadie puede dar respuesta a esta pregunta.
Vaya desde aquí mi recuerdo para todas esas personas que dejaron un gran vacío, que sacaron de nosotros la parte más solidaria y que su vacío hizo que nos diéramos cuenta, un poco más si cabe, de la barbarie del terrorismo. Me sirvió a mí para ponerme en el lugar de personas que en Pakistán, durante muchísimo tiempo en Euskadi, o países en estado de tensión permanente viven situaciones a diario en la que se juegan la vida "porque sí", sin haber hecho nada "malo" están expuestos a morir abatidos o bombardeados.
Más allá de la calidad musical, de si gusta más o menos, os dejo esta canción que durante un tiempo se me hizo muy difícil oirla entera...aún hoy me cuesta. No puedo dejar de pensar en si me hubiera tocado a mí, o a alguno de vosotros, o a alguno de mis familiares...La vida tiene un principio y un fin, pero mientras hay un camino que recorrer que nadie debe dinamitar amparándose en cualquier motivo.