Vivimos a golpe de tuit, o de tweet -o de piído o piada- nuestro día a día, sin darnos cuenta picotean en nuestro cerebro los picos de los informadores tratando de llevarse a la boca el alpiste que son sus lectores, televidentes o radioyentes. Algún que otro "informador" deambula como pollo sin cabeza por esas cadenas de Dios...bueno, o de quienes dicen representar a Dios en la tierra...(Dios me libre).
Asimismo Angry Birds, el juego para móviles y tablets que arrasó antes de que Candy Crush se hiciera con la hegemonia de los androides y los appleoides. Para quien no lo sepa, el juego consiste en catapultar a unos orondos pájaros con cara de enfadados para alcanzar diversos objetivos (grosso modo contado).
¿Quién no ha tenido alguna vez la mala experiencia de recibir un impacto de hez de paloma? Pues aquí las gaviotas del logo del PP nos rocían con sus heces*. Gaviotas blancas y pulcras ellas, inversamente proporcionales a la cúpula del partido -y a muchos de los que no aparecen en la cúpula (conste que no por ser o militar en este partido debes ser ladrón, que gente honrada la hay en todas partes). Cúpula en la que merodean sus buitres al acecho de la carroña, porque no hay valor para enfrentarse a la fiera vivaz.
Así pues los pájaros nos enseñan a aprender, a observar como en el caso de twitter. Nos pueden entretener y forjar nuestra paciencia y habilidad y por último nos hacen estar en guardia, mirando hacia arriba a ver qué mierda nos van a echar encima esta vez.
*Hez: según la Real Academia de la lengua, en su segunda acepción "Lo más vil y despreciable de cualquier clase."
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