La noche entendida como período reflexivo te da la pausa que no obtienes en el día a día. Pausa para envidiar las aventuras de compañeros que lo fueron en algún tramo de este viaje de la vida, como los calamares (ellos me entenderán). Aún recuerdo conversaciones parisinas muy interesantes y que ahora constatan que sigue habiendo gente con arrojo y que si todos actuaramos así probablemente no estaríamos en el punto en el que estamos.
Para asumir que l'Ignasi era muy joven para terminar muy pronto su carrera y que por eso hay que vivir disfrutando de cada momento e intentando desterrar el mal humor pero sin dejar de luchar por lo que uno cree.
Para saber que correr y dar prisa no te dan la recompensa que te pueda dar el brillo de los ojos de uno de tus pequeños vástagos, y al siguiente artículo me remito:
http://www.huffingtonpost.es/rachel-macy-stafford/el-dia-en-que-deje-de-decir-date-prisa_b_3747873.html
Para pensar que si todos (muchísimos al menos) estamos tan descontentos con la situación en general, ¿por qué nos miramos unos a otros, nos cagamos en la madre que los parió, resoplamos, levantamos los hombros...pero al final "de forment ni un gra"? Es decir, no se ha hecho nada efectivo que detenga este atropello diario. Y no me refiero a acciones similares a las que han acontecido en Gamonal, en Burgos, sino a actos que individualmente quizá no representen demasiado, pero que millones de individualidades podrían suponer un toque de atención interesante para la clase política y los chanchulleros de este país. Un ejemplo, ¿qué pasaría si todos los manifestantes de la "marea blanca" en contra de la
Toda la inmundicia y hedor que desprende la política va descendiendo en cascada hasta los niveles más bajos de la sociedad, eso sí, cuanto más bajo es el nivel más alta la concentración de "marrones".
La noche, centrándome en algo más puro, te permite "verte desde fuera", reflexionar y saber que puedes mejorar, que debes mejorar. Personalmente. Ahora mismo soy un entrenador de fútbol que perdió el partido y que cuando la hinchada abandonó la grada y con los focos dando el mínimo de luz requerido para no estar a oscuras, da una vuelta solitario sobre el césped, meditando qué debe cambiar para revertir esa situación. Por momentos cabizbajo y con las manos en los bolsillos, por momentos con las palmas de las manos apoyadas en el pescuezo y mirando al cielo...Todas esas actitudes que denotan reflexión y muchas veces no saber qué es lo que está pasando, por qué está pasando y cómo solucionarlo. Hay que actuar sí. Veremos cómo.