viernes, 15 de noviembre de 2013

La velocidad del tiempo

No quiero hablar de vejez, ni de estrés, tan solo de la sensación de adelantar al segundero una vez cada minuto, que si mis cálculos no me fallan -puesto que soy de letras- son 525600 segundos al año; 8760 minutos; 146 horas; más de seis días en un año.




Necesito ese tiempo no para correr sino para observarme a mí mismo desde fuera y poder estudiar si mi modo de actuar es bueno, si mi conducta es positiva y si estoy viajando por el camino correcto. La vida, lamentablemente, no es baloncesto. Ni tiene cuatro cuartos en los que puedas gatear, jugar, trabajar y disfrutar ni tiene la opción de pedir tiempo muerto para sacar la pizarra y corregir la posición en la que juegas tanto en ataque como en defensa. La vida, mejor dicho "el mundo", te pone en situación de pivot cuando apenas mides 1.70m, ya da igual que ataques o defiendas. Lo único que tienes a tu lado son torres que te sacan tres cabezas y precisamente necesitas tu cabeza para salir del atolladero.


¿Cuánto corre el tiempo? Por más que yo corra realizando una actividad diaria como ir a comprar, el tiempo permanecerá monótono y ni podremos alcanzarlo ni podremos adelantarlo. Podemos medir cuánto se tarda en dar la vuelta a la manzana ya que tendríamos una constante fija que es la distancia, pero lo que no podemos medir es por qué motivo una clase de matemáticas para alguien que se encuentra incómodo entre números es eterna, y a su compañero que tiene una sábana sólo con símbolos de divisiones y raíces cuadradas le pasa volando.

¿Existe realmente el tiempo?  ¿Desde cuándo? Si la respuesta a la primera pregunta fuera "no", imagina el caos al intentar responder la segunda. Y es que, al fin y al cabo, ¿quién mide la velocidad del tiempo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario