¿Quién manda en la televisión? Pública o privada, lo mismo da, ¿quién manda? Me lo planteo muchas veces y al final siempre acabo pensando lo mismo: la que manda es la audiencia.
A partir de ahí intento recordar si en algún momento de mi vida alguien me ha tenido en cuenta como telespectador. No. Nadie. Nunca.
Me preocupa pensar que con 7, 8 años al volver del colegio yo veía Barrio Sésamo o "Campeones" y que ahora al llegar a casa l@s niñ@s puedan ver a una panda de vividores gritándose entre sí, sin dejar que se entienda nada y hablando de ellos mismos. Me preocupa más aún que estos programas sigan en antena y que lo hagan en horario infantil. ¿Este es el ejemplo a seguir? Ya no para niños, sino también para mayores.
¿Es esta televisión la propaganda del s. XXI? ¿No se dan cuenta los informativos/informadores que emitir la ejecución de alguien a la hora de la comida o de la cena no es plato de buen gusto? (A ninguna hora lo es, pero menos con la cuchara llena).
Estamos (están) más preocupados porque la publicidad no supere los "x" minutos que por proteger al telespectador. De eso y de que la audiencia se mantenga y suba, y por lo que se ve no baja, lo que es para mí motivo de tristeza. Ese "si veo esto no pienso" me saca de mis casillas. ¡Lo que hace falta para salir de esta es pensar!¡Compartir lo que piensas!
Si la solución debe ser bloquear o no ver determinados canales, apaga y vámonos. Comulgo con la libertad de expresión (con sentido común por supuesto) e incluso comulgo con que a mí me puedan gustar ciertos programas y al vecino del quinto otros de temática radicalmente opuesta. Con lo que no comulgo es con hacer negocio con la vida (pública o privada) de otros, ni con que esos otros también estén dentro del negocio. Que aquí el más tonto hace relojes.
¿Qué tal un canal formativo, divulgativo, sin ser aburrido? Quizá para esto no haya dinero, o mejor dicho, devolver un favor en forma de "emisora divulgativa" puede que no sea suficiente premio para pretéritas proezas que quedaron en el cajón del "ya te lo pagaré algún día".
Suerte que tenemos internet y podemos desentendernos de la caja tonta.
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