viernes, 28 de enero de 2011

Uva a uva

Antes de empezar, presentar mis disculpas a quien las quiera aceptar por no haber cumplido mi propósito de escribir más a menudo. No voy a volver a proponerlo si no sé seguro que lo voy a cumplir.

Ahora sí, voy con la entrada:

Nos hemos comido prácticamente la primera uva del año y apenas me he dado cuenta. Cansado estaba de oír que cuanto más mayor eres, más rápido pasa el tiempo. Y no lo creía. Ahora no me queda más que aceptar esta verdad aplastante y deciros a vosotros, masa aplastante de jóvenes que me leéis, que aprovechéis el tiempo. Invertid vuestras neuronas en acciones que repartan altos dividendos de satisfacción.

En estos últimos meses me he tenido que desinternetizar un tanto, ya sabéis, el trabajo, obligaciones familiares, etc. Y eso duele, máxime cuando uno ve noticias de uvas a peras y no las entiende. Me refiero al tema de la pseudodimisión de Álex de la Iglesia como director de la academia del cine y su relación con la ley Sinde. Entonces, ¿está a favor o en contra de las descargas por internet? De verdad que no entiendo nada, y creo que lo peor es que tampoco me apetece entenderlo.

Sirva este asunto para establecer posibles paralelismos entre todos los sucesos que están aconteciendo en países del norte de África tales como Túnez o Egipto. Allí, un pobre hombre tuvo que immolarse para dar pie a toda una revolución popular en contra del poder. Poder (y dinero) concentrado en manos de muy pocos mientras la mayoría muere en el hastío. Aquí, quizá la inmolación no sea más que una dimisión, pero pueda dinamitar lo que ya se lleva cociendo tiempo en la red. Manifestaciones pacíficas pero en contra de la censura. Creíamos acabados los tiempos en los que la libertad no existía.

En resumen, si el poder y el dinero sólo lo consiguen unos pocos, es más que probable que en un plazo de tiempo no determinado sea poco el poder y el dinero que les quede. ASÍ SEA.