lunes, 13 de septiembre de 2010

2010, un sueño hecho realidad

Lo normal es hacer balance de un año, un curso o una temporada al final de cada uno, pero esta vez no quiero dejar perder la ocasión de "balancear" (que digo yo, podría ser un buen verbo para no tener que gastar dos palabras en "hacer balance") el 2010.

Para empezar, juguemos con los números de 2010: veamos, 20 entre 10 son 2, el papá y la mamá; y si suprimimos los ceros de 2010, puesto que los ceros a veces son igual a nada, nos queda que 2 entre 1 (ó 2 menos 1) da como resultado 1, la hijita. Este es pues, el primer motivo para valorar con excelente nota este año. La llegada al mundo de la pequeña, la suma de dos que multiplica nuestra felicidad por infinito.

La morada también es un asunto arduo, aunque estamos seguros de que para el final de año todo volverá a su sitio y podremos disfrutar como toca de lo nuestro.

En temas más banales, o no, podemos alegrarnos de tantas victorias del deporte español, ¿qué os voy a contar que no sepáis?

Y aunque no esté tomando las uvas ni el champán (o cava para algunos), también tengo propósitos de "año nuevo", léase mejorar en todo y ser más feliz si cabe. Ah, y aprender inglés, perder peso...

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