domingo, 26 de septiembre de 2010

¿Huelga? Huelga cerebro

Querido diario blog, aunque te tengo un poco abandonado he hecho el firme propósito de escribir al menos una vez a la semana. Ojalá sean más.

Encaramos una semana en la que hay convocada una huelga general y lo primero que me planteo es ¿a mí quién me convoca? Porque a Mata, Joaquín o Ricardo Costa (el futbolista, no el político... ese que es o era del PP) los convoca Emery, pero a mí nadie me ha enviado una carta que rezara "Queda usted convocado para no ir a trabajar el próximo miércoles 29 de septiembre", ni han escrito mi nombre en una pizarra en el vestuario del equipo local. ¡Ni siquiera me han enviado un SMS ni un mail! Así que de momento no sé quién ha promovido todo esto.

En realidad tengo una ligera idea de quién ha sido el impulsor detodo esto (no, no, esta vez dejaremos a ZP de lado), son esos que se llaman sindicatos...¡Un momento! Esos tíos, si el miércoles están dando guerra...¿están trabajando? Si están trabajando, ¡ya no están haciendo huelga! ¡Menudo lío! Es decir, los que incitan al resto a hacer huelga resulta que ahora trabajan.

Creo que la cifra de parados ronda los cuatro millones...Cuatro millones que ya no cuentan para la huelga, porque el que está parado, está parado. ¿Se puede hacer huelga de paro? ¿Acaso yendo en masa a las oficinas del INEM para dar más trabajo a los empleados públicos? ¿O renunciando a la parte proporcional del subsidio?

Continuemos: si no voy a trabajar, la parte proporcional de mi sueldo será descontada ipso facto. De hecho, si la protesta consistiera en una manifestación masiva a cara descubierta un sábado o un domingo iríamos los que trabajamos sin sufrir descuentos a fin de mes y los que no, con lo que la protesta sería más efectiva.

Los sindicatos siempre han tenido tendencia a la izquierda, igual que el gobierno que manda ahora mismo en España. Enemigos íntimos, los sindicatos le ponen la zancadilla al gobierno para que caiga y el empollón de la clase le quite la silla antes de que le dé tiempo a levantarse al primero. Es decir, el sindicato tradicionalmente de izquierdas y defensor de los derechos del obrero le pone en bandeja el trono a su amigo de camisa de rayas blancas y azules con el cardigan anudado a la espalda.

Sigo sin entender nada.

jueves, 16 de septiembre de 2010

¿Quién se hace mayor?

Después de cinco meses de observar como padre a mi pequeña, me surge la duda de quién es el que se está haciendo mayor realmente. ¿Quién crece? ¿Quién evoluciona?

Lo constante es ver cómo gana peso, le crece el pelo...Lo extraordinario es notar cómo primero fija la vista en las cosas, cómo empieza a conocer a su mamá (que bien la cuida) a su papá y a los más cercanos. Ver cómo disfruta con la presencia de otros niños, consolidar sus gestos a base de repeticiones y llamar la atención con miles de recursos para que siempre haya alguien pendiente de ella.

Lo inexplicable ya es verla reír y hacerla reír a carcajadas. Eso, para mí, es la felicidad.

Me cuestiono si crece más ella con su aprendizaje (autodidacta, todo sea dicho) o yo al observarla. Me doy cuenta de lo necesario que es cada dedo, cada pestaña y de la cantidad de partido que les sacamos. Me planteo en qué piensa mi hija mientras está despierta y con qué sueña mientras duerme. Lo de los sueños me llama mucho la atención puesto que apenas ha tenido vivencias y ya es capaz de reír o llorar con estímulos que le llegan desde su cerebro mientras duerme.

Es prácticamente inconcebible que de la fusión de dos personas salga otra personita aún más perfecta que la madre. Inimaginable cómo se pueden desatar los sentimientos a raíz de la llegada al mundo del nuevo ser.

Por todo esto crezco, no en altura por supuesto. Crezco admirando que formamos parte de una misma especie que evolucionó hasta lo que somos hoy. Espero que tú, pequeña, algún día puedas leer estas frases para otorgarme el premio de la razón de que el ser humano es grande y entre otras cosas aprende a leer y a escribir para comunicarse. Y eso hago, comunicarme.

Aliméntate tú con la leche, cereales y fruta (de momento) que yo me alimentaré de lo que me enseñas.


lunes, 13 de septiembre de 2010

2010, un sueño hecho realidad

Lo normal es hacer balance de un año, un curso o una temporada al final de cada uno, pero esta vez no quiero dejar perder la ocasión de "balancear" (que digo yo, podría ser un buen verbo para no tener que gastar dos palabras en "hacer balance") el 2010.

Para empezar, juguemos con los números de 2010: veamos, 20 entre 10 son 2, el papá y la mamá; y si suprimimos los ceros de 2010, puesto que los ceros a veces son igual a nada, nos queda que 2 entre 1 (ó 2 menos 1) da como resultado 1, la hijita. Este es pues, el primer motivo para valorar con excelente nota este año. La llegada al mundo de la pequeña, la suma de dos que multiplica nuestra felicidad por infinito.

La morada también es un asunto arduo, aunque estamos seguros de que para el final de año todo volverá a su sitio y podremos disfrutar como toca de lo nuestro.

En temas más banales, o no, podemos alegrarnos de tantas victorias del deporte español, ¿qué os voy a contar que no sepáis?

Y aunque no esté tomando las uvas ni el champán (o cava para algunos), también tengo propósitos de "año nuevo", léase mejorar en todo y ser más feliz si cabe. Ah, y aprender inglés, perder peso...