Por fin encuentro un momento de tregua para retomar mis comentarios en el blog. Como muchos sabréis, el pasado día 7 de abril nació la personita a la que llevábamos esperando nueve meses y, a pesar de llantos (que la verdad, son pocos), pañales y pocas horas de sueño nos inunda de felicidad cada rincón de la casa.
La sensación de ver salir a tu mujer con tu hij@ es indescriptible, es una nube de la que creo que no se puede bajar uno. El largo rato de esa hora corta tiene por fin su premio después de la espera.
Aún no acabo de creer que yo, que hace unos años corría como loco detrás de cualquier balón, esté aquí acunando a lo más precioso del mundo. Procuraré darle lo mejor como mis progenitores lo han procurado siempre por mí.
Hoy no me extenderé mucho, sólo quiero darte las gracias a TI que has puesto la otra mitad para que la pequeña esté con nosotros. Ojalá nos brinde grandes momentos para poder sentirnos, más si cabe, muy orgullosos de ella.
Cuando nació este blog me iba a París, de allí vienen los niños dicen, pero la mía estaba en Valencia. Ahora, casi seis meses después puedo concluir que sí, ¡que la vida es bella!
PS: Esto no es un adiós, continuaré escribiendo en la medida de lo posible.