Me gusta la tele, no voy a negarlo. Me gusta ver deporte, series (aunque pocas), noticias, vídeos musicales...y películas. A colación de éstas, y de la "revolución digital" que estos días tan de moda está, se ha democratizado laa posibilidad de ver (escuchar) las películas y series en versión original, subtitulada si se desea. De muchos es sabido que en algunos países se ven muchos canales, desde hace tiempo, sólo en inglés. Y aún nos sorprendemos de lo bien que hablan esos nórdicos el inglés.
Todo esto de la TDT, bien utilizado, podría suponer un salto en el aprendizaje de idiomas de todos nosotros. Sí, ¿señor? Font de Mora, la tele puede ayudar...no como usted.
A propósito, Fuente de Mora, ¿sabe usted que hay una filmoteca que sólo emite en versión original? A precios populares, lástima que no le den tanto vuelo ni subvención a esta filmoteca como a otros "proyectos".
Para su información, por si algún día se equivoca y pasa por allí, le explico brevemente una leyenda que encontrará en los carteles del IVAC.
V.O.: Versión Original
A la mayoría de los mortales les da mucha pereza tener que aprender un idioma, con lo que estas sesiones quedan restringidas a un grupo "selecto" que conoce bien el idioma (o medio bien) y que puede seguir el argumento de la película sin demasiada dificultad. Al final son los que ganan, están estimulando su cerebro a la vez que interiorizan más aún esa lengua extranjera.
V.O.S.: Versión Original Subtitulada
Gran dilema para todos, sobre todo si se acude a la sala en grupo y a algun@ le produce pereza aquello de leer en la parte inferior de la pantalla durante al menos hora y media mientras se pierde imágenes del tercio superior porque su campo de visión no alcanza a procesarlo todo. Aquél que conoce el idioma original del film siente profanada la cinta con los continuos parpadeos de los subtítulos que contaminan de luz las escenas más oscuras.
Doblaje
Esa "ciencia" que parece que el común de los mortales atribuye a Constantino Romero y sus colegas, pasando por alto toda una labor de traducción y ajuste de las palabras al movimiento de los labios de los actores en la versión original.
Sin duda la opción más cómoda, pero que puede hacer perder parte de la obra original.
Difícil elección, ¿verdad Fountain of the Blackberry?
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