sábado, 27 de febrero de 2010

Mileuristas

La primera cuestión que me viene a la cabeza es si mileurista debe escribirse todo junto o por el contrario "mil-eurista". Curioso, ¿verdad? Tantos que se supone que hay y yo no sé cómo se escribe (tampoco lo he buscado, pero lo dejo en el cajón de tareas pendientes).

Pero vamos al grano. Esta semana nos hemos desayunado con la declaración de bienes de algunos políticos valencianos: que si novecientos euros, que si un coche mayor de edad (21 años)...¡pobrecitos! Nosotros, claro. Pobres nosotros que tenemos que tragarnos toda esa retahíla de mentiras mientras hacemos malabarismos para poder comprar lo que queremos y no pasar apuros. Pobrecitos nosotros que tenemos que estar aguantando las decisiones que toman "en representación del pueblo", véase 400 euros, véase plan del Cabanyal o véase cualquier medida impuesta.

Esos novecientos euros se los hacía pagar yo al gorrilla (al que sus señorías le prohibieron que ejerciera y aún sigue en la calle) para que me dejara aparcar tranquilo, en todos los sentidos. No me indique la maniobra, me gusta aparcar mal y sobre todo me gusta aparcar sólo y no tener que pagarle a nadie. Ya pago mis impuestos para poder aparcar. No quiero pagar dos veces y encima temer que me hayan dañado el coche cuando vuelva si no he soltado un céntimo.

No son sólo los políticos la clase que no declara todos sus bienes o que oculta su patrimonio al mismo tiempo que hace ostentación de él. Aquellos forofos del tunning que no han dado un golpe en su vida y te sorprenden con su coche fantástico. Aquellos que disponen de toda clase de comodidades sacadas de un sueldo aparentemente modesto...¡menuda panda! ¡Trabajen oigan! Que los demás vamos todos los días a trabajar o a buscar trabajo y no se nos caen los anillos.

¡Y no se os ocurra equivocaros en la declaración de la renta! Imagino (por suerte yo no lo he sufrido nunca), que en 0,2 segundos tienes al fisco en la puerta. Los cordones de oro deben estar exentos de impuestos y de inspección fiscal.

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