lunes, 14 de diciembre de 2009

Domingos por la noche

Por muchas razones, esta entrada debería haber visto la luz ayer. No pudo ser.

Han sido siempre los domingos por la noche cuando saco mi mecedora para sentarme a la fresca de la atmósfera y observar el mundo desde fuera. En esta hora y este día transcurren los segundos más lentos y es más factible pensar, analizar y creer que el tiempo se congela. El silencio domina en la calle y me parece apreciar miles de pensamientos que se evaporan de cada casa.

Este domingo (por ayer) es diferente porque se cumple medio año de especial en lo personal, medio año de felicidad, de sensaciones nuevas e intensas que sólo son el comienzo de todo. También medio año víctima de la marea laboral que esperemos pronto calme y nos permita llegar a buen puerto.

En lo que no atañe a lo personal la visión de cómo gira el mundo es extraña e incluso pesimista; aquí cerca la cola del paro es larga, allí arriba algunos intentan forzar la independencia, en las islas una mujer se declara en huelga de hambre por una cuestión de territorio mientras en su continente todo es territorio para el hambre. En medio Oriente los atentados se suceden sumando fallecidos que seguro hubieran preferido no nacer antes que estar sufriendo ataques irracionales. En Italia alguien le propina un puñetazo a Berlusconi plasmando con un gesto todo lo que no se puede expresar en miles de palabras.

Los domingos por la noche serían ideales para escuchar la radio si no fuera porque el fútbol lo invade todo. También es un buen momento para ir al cine, aunque para mí la película perfecta para un día como este sería viajar sentado en mi mecedora dentro de un vagón de tren mirando por la ventana las luces que la entrada de la noche va apagando, aderezado todo con una banda sonora al estilo de "Lost in translation".

Las gotas que resbalan por el cristal, los destellos de las luces y el pensamiento de toda la gente que se acuesta tratando de asumir que hay que afrontar un día duro, el recuerdo de aquellos que no pueden dormir por motivos que sólo ellos saben. En la memoria aquellas parejas distanciadas, por el tiempo o la distancia y en la retina todos aquellos que se abrazan (nos abrazamos) pensando que la vida sigue y que en equipo siempre es más fácil sacarle jugo.

3 comentarios:

  1. Sabes?? Desde el 13 de junio de 2009, para mi los domingos ya no saben a tristeza y desencanto, a desanimo ni aburrimiento. Para mi tb estos han sido los 6 meses mejores de mi vida, con los domingos incluidos, y a pesar de los obstáculos, y se que esto sólo es el principio xq en breve nuestra casa estará más llena todavía y los domingos los aprovecharemos para pasear, cantar, leer, aprender, compartir, reir y disfrutar en familia. Gracias por quererme y dejarte querer. Lia

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  2. yo soy de los que desgraciadamente los acostumbran a vivir en la distancia... =(

    vivan los domingos, las ventanas salpicadas de lluvia y los sofás donde acurrucarse con ella.

    abrazotes

    v.

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  3. ¡Sí! ¡Vivan los sofás! Verás que en breve esa distancia deja de ser costumbre y que tendrás una manta para ese sofá que estará encantado de soportar vuestros culetes.

    ¡Abrazos gordos!

    Qq

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