En aquella excursión "pascuera" contratada a última hora decidimos que íbamos a pasarlo mal. Era nuestra (al menos la mía lo era) primera experiencia de barranquismo e hidrospeed.
Los cuatro individuos que al albergue llegamos dejamos los bártulos en aquella....¿habitación? Y como estábamos cansados y el pueblo (Biscarrués) ya lo habíamos visto, decidimos pasar la tarde en el bar del mismo albergue. Así, llegó el momento de no saber qué pedir y...¡pedimos gintonic a las seis de la tarde! El tema se iba calentando entre risas, chistes y alguna que otra mofa cogiendo como blanco de nuestras críticas alguno de los huéspedes allí alojados.
Y por fin, hora de cenar. Llámamos al dueño del restaurante, Carlos, para que nos aconsejara.
-¿Qué podríamos cenar?
-Hombre...Yo lo que os aconsejo es una sopita de fideos para entrar en calor, que la hago yo aquí, es casera.
-¿Qué decís, chicos?- ante la falta de más opciones y los efectos de la ginebra, no nos quedó más remedio que aceptar la propuesta.
Carlos se retiró satisfecho por habernos vendido su plato casero estrella de la carta. Nosotros seguíamos a lo nuestro, intentando sacar fotos de la gente que en la sala estaba sin que se dieran cuenta y recordando cómo por la tarde en Teruel nos habíamos muerto de la risa al intentar poner el temporizador de una cámara de fotos y no llegar nunca a estar los cuatro en la foto (el bocadillo de embutido que nos comimos ya pesaba).
De repente..."¡PING!" El sonido de la campana de un microondas, y al instante nuestras sopas en la mesa. Nuestras miradas se cruzaban mientras Carlos nos servía la cena, teníamos los ojos llenos de lágrimas y no porque la sopa fuera de cebolla, sino porque aparte de haber oído el microondas para que se calentara esa sopa casera, buscábamos los fideos y no los encontrábamos. A alguien se le llegó a ocurrir subir a por las gafas de bucear para buscarlos, pero no hizo falta, encontramos flotando el único fideo de toda la sopa. ¡Ese tío sí que cenó bien, un fideo!
Lamentablemente, años más tarde nos enteramos de que el albergue en cuestión había cerrado. Nosotros lo pasamos genial y siempre recordaremos el viaje con la banda sonora de las canciones de nuestro Raphael.
"Hoy para mí es un día especial..."
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